Archivo | marzo, 2012

Día Mundial de la Poesía

21 Mar

Leicia Gotilbowski

 

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino, un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño,
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia pueblos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya

La Padreteca

17 Mar

La padreteca¿Te imaginas poder cambiar de padre cada día?. Eso es lo que hace Jaime, nuestro protagonista, que cansado de su desastroso progenitor decide acudir a la Padreteca, un lugar donde se pueden pedir prestados  padres de todo tipo: organizados, listos, complacientes…..

Jaime está ilusionado, es estupendo tener padres que siempre tengan llena la nevera, sepan arreglar cosas y ayuden a hacer los deberes. Su padre tiene realmente muchos fallos, es un padre normal, pero siempre le abraza cuando tiene pesadillas. Jaime descubre que es el mejor padre del mundo.

Un libro con mucho humor en el que adultos y niños pueden reconocerse . Un juego de absurdos que invita a la reflexión y con el que aprenderemos a valorar el enorme esfuerzo que supone la tarea de ser padres.
Para leer juntos y comentar.

Mujeres de tinta

4 Mar

Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por presumir
Joaquín Sabina. Canción “Pongamos que hablo de Madrid”

Disiento de la canción: mi experiencia me demuestra que las niñas siguen queriendo ser princesas, vestir hermosos trajes y caminar de la mano del príncipe sobre una alfombra roja . Las niñas de hoy, que también quieren ser médicos, astronautas o soldados, siguen gustando, y mucho, de los cuentos clásicos con final al uso.

Para educar en igualda no tenemos que modificar esas historias , sería una medida perversa; tenemos que contextualizarlas y hacerlas convivir con otras en las que la protagonista tenga la posibilidad de elegir y no necesite de un héroe que la salve. Los niños lo saben, y diferencian con claridad ese mundo de ficción del mundo  real, dejándose fascinar por los cuentos de otros tiempos sin esa mirada crítica y deformada por lo políticamente correcto que hemos desarrollado los adultos.

Recuerdo el comentario de una madre, que ante el desencanto de su hija por el final de una historia en la que no “vivieron felices y comieron perdices”, intentaba ponerle ejemplos de mujeres independientes de su entorno que tenían una vida plena y satisfactoria , ante lo que esta, con una lógica aplastante le contestó:

– “ Sí, mamá….¡pero los cuentos tienen que terminar así!”

Hecha esta salvedad, no quiero dejar de reflexionar sobre el valor educativo que tienen las historias y las ilustraciones. Los cuentos de ahora, como los cuentos clásicos en su época, son reflejo de la sociedad en la que han nacido, nos ofrecen modelos a imitar, establecen paralelismos con la propia vida  y quiero pensar que también ayudan a transformar ese mundo del que son producto. Los cuentos de hoy hablan de mujeres que van a la oficina y de padres que bañan a sus hijos, de parejas que comparten las tareas del hogar y sobre todo de niños y niñas que pueden  elegir su itinerario vital : ser piratas, princesas, payasos….. Esa es la gran diferencia.
Una mirada atenta sobre las ilustraciones nos permitirá observar los cambios sociales que ha sufrido la situación de la mujer en los últimos años. Han quedado superadas las imágenes de la madre con el delantal puesto , y hace mucho tiempo que ningún niño se asombra de que sea el papá oso el que lee un cuento a su hijo en “¿No duermes, osito?” . Álbumes como el de la “Señorita Emilia” o “Un papá a la medida” son cada vez más frecuentes y releemos la colección de la editorial Lumen, “A favor de las niñas” de Adela Turín, con la sensación de que algunos de sus títulos están ya obsoletos. Craso error. No hay más que analizar la proliferación de colecciones  dirigidas específicamente a las chicas y que no hacen más que prolongar las series televisivas en las que la belleza es el único valor a tener en cuenta y el rosa, el color que marca la diferencia.

El protagonismo femenino en las novelas para adolescentes sigue siendo muy inferior al de los chicos y en el caso de que se produzca , esta protagonista se limita en muchos casos a asumir el rol masculino y actuar en consecuencia. El cambio no es ni tan real ni tan profundo como deberíamos esperar de estos tiempos, quizá porque el cambio social tampoco se ha consolidado.

Sigamos vigilantes, queda mucho camino aún por recorrer en el tema de la igualdad.

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