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Bibliotecarios: héroes del silencio

28 Nov

shiiiLlevo toda la semana trabajando con alumnos de primer ciclo de Secundaria. Estamos realizando un taller de formación de usuarios con el objeto de convertir la biblioteca en un espacio familiar en el que los jóvenes aprendan a moverse como en su propia casa. Los grupos han sido fantásticos, han escuchado con atención las explicaciones y participado en las actividades propuestas con orden y respeto. Aún así, ha habido quejas por parte de algunos usuarios por “el jaleo” que armaban los chicos.
Esta situación se repite con demasiada frecuencia en nuestras bibliotecas. A pesar de la existencia de salas diferenciadas en la mayoría y de programar y anunciar las actividades con antelación, algunos usuarios reclaman  silencio insisténtemente  llegando a  expresar sus quejas por escrito.
Los bibliotecarios se encuentran en una incómoda posición , teniendo que realizar en muchos casos un verdadero despliegue diplomático para evitar los conflictos. Algunos, menos combativos, se rinden a las exigencias de esa mayoría que reclama silencio y suspenden o reducen al mínimo las actividades en su centro de trabajo.
No juzgo a los que así actúan. Sé lo complejo que resulta compaginar los intereses de todos, pero creo que esa dictadura del silencio tiene un carácter limitador y de exclusión que está en contra del propio espíritu de la institución.
Mercé Escardó, bibliotecaria de Can Buitjosa, ideó hace años una actividad encaminada a concienciar a los niños sobre la necesidad de respetar el silencio dentro de las salas. Con una tirita sobre los labios, los asistentes disfrutaron de la actuación de un mimo, tras lo cual se les repartieron fotocopias con el lenguaje signado y se les explicó su utilidad. A partir de ese día, a los usuarios que hablaban en un tono inadecuado se les invitaba a salir fuera de la sala y sólo podían volver si eran capaces de decir al menos tres palabras con ese lenguaje. Una actividad ingeniosa que cumplía con un doble objetivo de concienciación.
La biblioteca, como espacio abierto e integrador tiene que ser flexible, compaginando el ambiente de recogimiento habitual con las actividades de los más jóvenes, o las molestias mínimas que la presencia de familias  con sus hijos  pequeños puedan ocasionar. Construir ese espacio de respeto y encuentro no es tarea de un día pero el esfuerzo merece la pena.
Recuerdo una hermosa historia que justificaba la presencia del cartel de “SILENCIO” en las bibliotecas con el único fin de hacer enmudecer las voces de los libros, que con sus historias y personajes podían llegar a  enloquecer a los bibliotecarios. Me gusta pensar que esa es su función.

Cusco : mercados y bibliotecas

30 Ago

Darwin de compras

Llevo un mes por tierras peruanas trabajando en un proyecto lector en una de las ciudades más bonitas de Sudamérica, Cusco. Una experiencia enriquecedora de la que estoy aprendiendo muchas cosas : que las inquietudes de los docentes son iguales en cualquier parte del mundo, que las herramientas con las que provocar el deseo de leer también ( la voz, la imagen, el entusiasmo), y que hay lugares que juegan en desventaja por carecer del apoyo fundamental de las bibliotecas.

Hay viajeros que recurren a los mapas para situarse en la ciudad. Yo confieso que visito los mercados y las bibliotecas para tomarle el pulso a la misma. Los mercados de Cusco son una explosión de color , olor y sabor, un caos delicioso por el que pasear intentando identificar los productos que ofrecen con una profusión lujuriosa tentando al viajero en cada esquina. Una anarquía en la que late la vida y se desborda invitándote a tocar y probar los distintos productos.

Las bibliotecas por el contrario me recuerdan a las nuestras hace muchos años, cementerios de libros separados del lector por un inmenso mostrador tras el que se parapetan las estanterías: inaccesibles, cerradas, eludiendo el contacto físico con sus usuarios como quien evita el contagio de una enfermedad mortal. Predomina el concepto de conservación sobre el de utilización. El libro como elemento sagrado, custodiado por sus responsables para que sigan ocupando año tras año el lugar que el sistema de clasificación ha determinado en los anaqueles…..terriblemente triste.

Ver estas bibliotecas me ha hecho recordar y valorar la transformación que han sufrido las bibliotecas andaluzas en la última década. Convertirlas en espacios abiertos, en el que los libros son accesibles no sólo física sino virtualmente, donde los usuarios se mueven con autonomía y curiosean en las estanterías antes de poder decidirse por un título en concreto no es labor de un día.

Cuando inicié mi andadura por este mundo de la promoción lectora, recuerdo haber visitado la biblioteca de Dos Hermanas en la provincia de Sevilla ; fue una de las pioneras en la transformación de los espacios bibliotecarios, con salas abiertas a todo tipo de actividades, material informatizado y completamente accesible y una intensa actividad con el libro como protagonista. Su directora, mostrándonos una foto de la biblioteca original, nos dijo con una rotundidad incuestionable: “Entre esta imagen y la que estáis viendo ahora, solo hay un grupo de políticos conscientes de la importancia de la biblioteca”.

Creo que pocos consejos me han dado a lo largo de mi vida profesional tan acertados como este. Sin la conciencia política que impulse y apoye la transformación de las bibliotecas muy difícilmente podrá realizarse. A nosotros los bibliotecarios nos corresponde hacer de “Pepito Grillo” y ponerles en el brete de dotar de medios a estas instituciones que cobran un valor más relevante aún en momentos de crisis como elemento igualatorio y democrático de acceso a la cultura.

Espero que en la ciudad de Cusco esta toma de conciencia se produzca, conozco profesionales muy capaces en estas tierras que saben de la urgencia de realizar ese cambio, centros docentes que apuestan por renovar y transformar sus bibliotecas escolares y un ejemplo muy claro de modelo a seguir en la biblioteca del ICPNAC . Aprovechemos su entusiasmo.

Bibliotecas : imaginación contra los recortes presupuestarios

21 Ene

imaginarCorren malos tiempos, lo sé, lo sabemos todos y las bibliotecas no han escapado a la catástrofe. Los presupuestos se han visto reducidos o incluso desaparecido en algunos casos, sucursales que cierran por no contar con personal y  actividades que después de muchos años de esfuerzo por parte de los bibliotecarios para fidelizar a sus asistentes,  se ven  minimizadas o suprimidas. Esta es la realidad.

Pero junto a esta realidad poco halagüeña, muchos bibliotecarios sacan a pasear su imaginación e idean actividades que no precisan presupuesto, que se nutren del amor a la profesión y de su fe inquebrantable en la importancia social de las bibliotecas. Se acercan con ilusión renovada a las donaciones recibidas y descubren el potencial que puede tener una colección de novelas de Corín Tellado (desechadas en años de bonanza) como punto de partida de una exposición sobre literatura romántica y su evolución a lo largo de los años. Rescatan viejos libros de texto, revistas antiguas, manuales obsoletos y los exponen a las miradas de los visitantes: nada mejor que este viejo material para viajar en el tiempo y servir de  testimonio de otras épocas.

Los clubes de lectura tampoco reciben con la misma asiduidad las visitas de expertos , pero siempre hay ONGs o colectivos dispuestas a acudir a una biblioteca para informar sobre sus actividades. Recuerdo con enorme agrado la visita de un representante de ACNUR tras la lectura de “El grito silenciado” , la pasión y el buen humor de un cazador que acompañó el comentario de un libro de Miguel Delibes y a aquella profesora jubilada que vino a compartir con nosotros los recuerdos de toda una vida dedicada a la enseñanza con “Diario de una maestra”.

El número de usuarios se ha visto incrementado al mismo tiempo que las listas del paro. Son personas que acuden con asiduidad  a la biblioteca , consultan la prensa o internet y se llevan material a casa para llenar sus horas de ocio forzado. Se sienten agradecidos y en ocasiones nos preguntan sobre la posibilidad de colaborar. Contemos con ellos, algunos han viajado incansablemente y se prestan a compartir sus fotografías y experiencias con todo aquél que quiera escucharlos y a nosotros, nos anima a sacar de las estanterías los libros de los autores del país protagonista, organizando un viaje alrededor del mundo no sólo vivencial sino también literario. Aficionados al cine que pueden coordinar un ciclo de “Historias rodadas” o simplemente, personas que por su experiencia vital ( emigrantes de distintos países, personas que han vencido una adicción o enfermedad, que colaboran con alguna asociación) son ejemplo de superación y pueden convertirse en libros vivientes.

Ante la reducción de presupuesto para compras , permitamos que la moda “vintage” llegue a nuestras bibliotecas e inventemos motivos para hacer salir los viejos fondos de su lugar habitual  y ocupar los expositores de novedades : duelos entre monstruos y brujas, distropías de ayer y hoy o libros de cocina tradicional hermanados con cocina de diseño. Podemos propiciar el intercambio de títulos entre bibliotecas, entre nuestros propios usuarios, que sean los lectores los que presten temporalmente sus fondos a otros usuarios .No es ciencia ficción, es la hermosa realidad de algunas bibliotecas.

Nunca fueron estas tan necesarias como ahora; no nos dejemos abatir por las circunstancias (injustas, torpes), quizá dentro de un tiempo podamos hacer una lectura positiva de esta crisis que logró convertir nuestras bibliotecas en un espacio  de todos y construido entre todos.

Celebramos el Día de la Biblioteca

24 Oct

¡Venid, venid todos!

Bebés y niños, chicos y chicas, jóvenes y adultos de todos los orígenes, de todas las edades y de toda condición.

¡Venid a la Biblioteca!

Entrad en este inmenso y hermoso jardín, multicolor y polifónico, donde crecen las más hermosas flores de la cultura humana: todo lo que sabemos y todo lo que imaginamos los seres humanos, las crónicas y los sueños, las batallas y los carnavales, las fiestas y los duelos… todo está aquí recogido y bien clasificado en sus estanterías, accesibles para que vosotros disfrutéis del placer de la lectura. Entrad con alegría pero con respeto. Recorred sus amplias avenidas con ricas arboledas, sus acogedores senderos bordeados de exuberantes rosaledas con las más hermosas rosas, deambulad por las pequeñas veredas que os llevarán a escondidos rincones donde crecen plantas raras pero de deliciosas flores. Os encontraréis allí con otras muchas personas amigas que, como vosotros, disfrutan de las bellas palabras, de las sugerentes imágenes, de los evocadores sonidos.

Entrad y valorad el trabajo de estos jardineros esforzados, hombres y mujeres responsables de la Biblioteca: ellos riegan la sabiduría de lo sembrado en sus estantes, podan con cuidado las horas de silencio, remueven la tierra del pensamiento con recomendaciones y propuestas, abonan la imaginación con actividades inesperadas… y siempre, siempre, están ahí, bajo el sol abrasador y bajo la lluvia, esperando que las palabras florezcan, y que nosotros seamos portadores de las semillas que aventan cada día las páginas de los libros que atesora su biblioteca. Aprended de ellos el amor por los libros y montad en vuestra casa vuestra propia biblioteca: por muy pequeña y modesta que sea será vuestro jardín y os llenará de olores, de sugerencias, de ideas,de sensaciones, que os harán sentiros llenos de gratitud, cercanos a esas personas, escritores e ilustradores, que contaron bellas historias para vosotros, de creadores que os hablaron de su mundo, de todos los mundos,para que vosotros os atreváis a mirar todos los horizontes y,al hacerlo, también os atreváis a mirar dentro de vosotros mismos para buscar vuestros más íntimos sentimientos, vuestros valores más auténticos.

Venid hoy y venid todos los días que os sea posible a este hermoso jardín siempre florido, siempre acogedor, siempre pleno de sabiduría, de placer, de solidaridad, de respeto, de belleza…

José María Gutiérrez de la Torre
Presidente de la Asociación Española
de Amigos del Libro Infantil y Juvenil

Biblioterapia

15 Ago

Los bibliotecarios llevan años aplicando técnicas de marketing para visibilizar sus fondos: los puntos de interés, los expositores de novedades o las selecciones realizadas sobre  temas de actualidad tienen mucha similitud con estas prácticas comerciales y su  fin no es otro que el de sorprender y  transformar el libro  en un objeto de deseo que incite a los usuarios  a sumergirse entre sus páginas.
Me ha llamado la atención la estrategia desarrollada en una librería que decidió convertir su establecimiento en una farmacia. De la misma manera en la que pedimos consejo a nuestro farmacéutico sobre la medicación adecuada para una dolencia , los clientes de esta librería acudían a su librero solicitando remedios para sus males: un libro para olvidar un amor, sobrevivir a la rutina o entender el distanciamiento de un amigo del alma.
El librero terapeuta pregunta sobre los síntomas de su enfermedad y receta una lectura : poesía, ensayo, novela…..literatura pura, alejada de los libros de autoayuda. Libros que les permitan no borrar la realidad, sino a darle a esta una perspectiva diferente : literatura reflejo o literatura refugio, libros que acaricien el alma y que posibiliten distanciarse de la propia vida para volver tras la lectura a enfrentarse esperanzados al mundo.
Los bibliotecarios, conscientes del poder curativo de la lectura,  recomendamos libros para afrontar los miedos de la infancia, historias de superación a adolescentes sin norte o novelas de “amor y lujo” para adultos en crisis que necesitan soñar con otras vidas posibles.
Frente al caos, la literatura nos ofrece una estructura organizada, una coherencia  que puede ayudar a sobrellevar el desorden personal. La lectura nos cambia y nos salva, nos abre nuevas ventanas, así que utilicemos los libros para curar los males del alma, escuchemos con atención y recomendemos el consumo indiscriminado de  estos remedios que carecen de efectos secundarios.
Organicemos una sección de “BIBLIOTERAPIA” en nuestra biblioteca y animemos a los usuarios, a los miembros del club de lectura o a nuestros alumnos a hacer sugerencias para llenar poco a poco los anaqueles de libros curativos.

Se me ocurre “La resistencia” de Ernesto Sábato para afrontar la vejez con  optimismo, “El árbol rojo” como antídoto contra la desesperanza ,  “Sobre la felicidad a ultranza” de Ugo Cornia para aprender a recordar con alegría a aquellos que ya no están y  unos poemas de Benedetti para recuperar la ternura cotidiana.
¿Alguna sugerencia?

Día de la Biblioteca

22 Oct

TORTUGAS GIGANTES DE BIBLIOTECA

Jacek Yerka

Recuerdo que una vez me contaron una historia preciosa.
Trataba sobre una persona que llevaba a cuestas una biblioteca. Con su fardo cargado de libros iba a todos aquellos lugares a los que solo había llegado la pobreza, los desastres o las guerras. Repartía libros entre los jóvenes y los niños, y entre los más mayores. Y se quedaba una temporada para que todos tuvieran tiempo de leer sus historias. Así los niños podían soñar con patas de palo y polvo de hadas, alas de mosca y agua de luna; los jóvenes con amores y desamores, con cometas en el aire; los mayores, con otros cielos, otras vidas, otras tierras, con el frágil hilo que une los sueños a la esperanza.
Qué hermosa idea la de poder llegar con una biblioteca a todas partes. Una biblioteca ambulante. Porque una biblioteca se puede llevar en una maleta, en una bicicleta, en unas alforjas o en el fondo del zurrón. Incluso ahora, con los tiempos que corren, hasta en la palma de la mano. O en el bolsillo del pantalón. Qué bella idea la de transportar tu propia biblioteca, y acceder a su contenido bajo la sombra de una encina.
Les revelaré algo que muy pocos saben: las tortugas gigantes son auténticas bibliotecas ambulantes. Me refiero a las tortugas gigantes del Pacífico, las que llegan siempre tarde a todo lo que acontece. Y es que son tan pesadas, es tan lento su caminar, que cuando consiguen llegar ha pasado todo y ya no ocurre nada. Si quieren enterarse de algo han de pedir que les cuenten lo ocurrido. Las tortugas gigantes guardan todas las historias dentro de su caparazón y, al ser tan longevas, mantienen viva la memoria de las islas. Nada queda en el olvido.
En las bibliotecas – ya se lleven en un zurrón, en un caparazón o en una maleta, ya sean estables o ambulantes-, el tiempo parece detenerse. En su interior, las personas deambulan de acá para allá, sin bullicio, cuidadosas. En ocasiones hasta se puede escuchar el murmullo de las palabras volando entre los estantes.
Al entrar en una biblioteca nos transformamos en tortugas gigantes. Tortugas gigantes de bibliotecas. Miramos, buscamos, deseamos comer higos chumbos. Caminamos despacio apartando las prisas. Preguntamos, escuchamos, agradecemos, encontramos, acariciamos con el índice los lomos, tocamos, abrimos. Una lágrima resbala por nuestra mejilla y se detiene en los labios.

Leemos:
“ Con su fardo en el hombro recorría los estrechos senderos por los que casi nadie caminaba. Llegaba así con los libros de su particular biblioteca a las alquerías más alejadas, a los cortijos y poblachos de las sierras, perdidos en el tiempo. Y en boca de todos estaba siempre aquella persona cargada de historias y sueños, portadora de esperanza,”
En las bibliotecas descubrimos, aprendemos, nos informamos, sentimos. Vivimos otras vidas. Imaginamos que somos tortugas gigantes. Que guardamos bajo nuestro caparazón las historias que nos han contado, los libros que hemos leído y los libros que soñamos algún día poder leer.
Somos auténticas bibliotecas ambulantes… y esa lágrima sabe a mar.
Pilar López Ávila

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