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Poesía en el Picasso 2015

12 Jul

poesía en el picassoMi verano comienza con los encuentros de “Poesía en el Picasso” que organizan cada año el Centro Andaluz de las Letras. Al ritmo acelerado del curso le sienta bien ese cambio de tercio en el que la palabra y el sonido de campanas van marcando un tiempo diferente en el que la prisa no tiene cabida.

En esta edición se han hermanado periodismo y poesía, quizá porque nunca fueron más necesarios los poetas para contarnos la realidad, más precisa esa mirada profunda con la que se asoman al mundo para esquivar el engaño.

Benjamín Prado inauguró estas veladas con la frescura que le caracteriza. Es un autor que nunca habla de sí mismo, parece que acude a los encuentros con los lectores para contar cosas de sus amigos, de lo que estos escriben, de lo que le enseñaron en los cruces de camino. La vida y la poesía unidas como una forma de caminar, con ritmo de canción en muchas ocasiones y un descaro que nos hace disfrutarla. Sus palabras pintaban  historias de amor:  lejos de la tragedia, había  juego y miradas en los versos que compartió con nosotros. Recuerdo que nos conmovió especialmente uno dedicado a su madre que hablaba sin proponérselo de todas las madres, haciendo universal su verso íntimo.

A Javier Salvago lo presentó Guillermo Busutil, escritor y articulista por el que confieso mi debilidad.

La poesía de Salvago es cotidiana, alejada de retóricas y frases vacías, rezumando recuerdos en cada verso. Nos confiesa que le asusta enfrentarse con el público, que se hizo poeta por ser este un oficio para tímidos en el que encontrar a solas las palabras: desconocía las servidumbres de escribir, los encuentros con los lectores, los recitales ineludibles.

Su lectura le hace un flaco favor a sus versos: lee con prisa, intentando apurar el trago de golpe y con la distancia del que lee el prospecto de un medicamento. A pesar de eso conmueve, o quizá por eso, entendiendo que bastante se ha desnudado en cada verso como para recrearse, como si de una stripper se tratara, en cada centímetro de alma que deja al descubierto. Nos da pudor su pudor y sentimos como propias algunas de las cosas que cuenta en esa “poesía de la experiencia” de la que es un digno representante. Ironía y autocrítica en cada estrofa.

Os dejo unos poemas de Benjamín Prado y Javier Salvago, yo guardo en el recuerdo sus voces en las noches del Picasso.

Asomado al balcón

Asomado al balcón que soy yo porque te amo,
pasas por mis recuerdos
igual que se atraviesa una casa vacía.
Frente a mi soledad
se alza seriamente
un viejo panorama de edificios sin luna:
luces suaves
de esta madrugada
con gente triste y niebla en las glorietas.
Luces brillantes de la madrugada.

Te quedas en Madrid. A mí me esperan
casas cerca del mar,
ese cansancio azul de los hoteles,
los cuartos alquilados
donde alguien ha muerto alguna vez.
No pasarán,
los días,
tan despacio.

Pero vendrán las lluvias,
la nostalgia creciendo
como crece el amor en épocas de guerra.
Alguien recordará, seguramente,
el largo invierno del ochenta y seis.

De “El corazón azul del alumbrado” 1991.Benjamín Prado
Corecciones
La vida se parece a esos poemas
que brotan, en principio, interminables,
retóricos, grandiosos y banales.

Luego vas corrigiendo hasta dejarlos
en lo poco que importa, en los dos versos
que dicen lo que todos ya sabemos
Variaciones y reincidencias (1985). Javier Salvago

Versos para leer y mirar : libros de poesía ilustrados

8 Dic

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Los tienes en las manos y los acaricias de forma instintiva. Los abres porque es imposible no hacerlo, te seducen desde las cubiertas con sus colores y sus títulos, te asombran desde las páginas con sus juegos de palabras y sus ilustraciones: son libros de poesía ilustradas que suman a los versos la riqueza de sus imágenes.

Si la poesía es el juego del lenguaje, estos libros de poemas  hacen guiños al lector también desde las ilustraciones permitiendo incorporarse a la lectura incluso a los más pequeños, en ese juego de mirar y adivinar que proponen.

“La ruleta de los colores” es un potente reclamo para los chicos que participan observando y asociando colores y objetos, versos a ritmo de cariño y arcoíris.

El humor de la mano de Guridi y Mar Benegas lo encontramos en “A lo bestia” donde el trazo sencillo de la ilustración no resta ni un ápice de expresividad a las propuestas poéticas siempre sorprendentes de Mar Benegas.

En “La historia extravagante de Hipo y Gavante”, un abecedario poético que cuenta una divertida historia de amistad entre un hipopótamo y un bogavante, la simbiosis existente entre el juego de adivinación que propone el texto y la imagen es tal que en la ilustración está la clave para contestar correctamente.

Para lectores adolescentes que sigan manteniendo la mirada asombrada contamos con la colección de poesía de “El jineta azul”, un auténtico catálogo de poemas visuales que duplican en cada página los versos: versos para leer y versos para mirar.

Desde Málaga nos llega la “Colección Caracol” publicada por la Diputación Provincial y dirigida por Antonio Gómez Yebra. Cada poemario está escrito e ilustrado por un autor diferente dando lugar a un catálogo muy rico en propuestas estéticas y poéticas.

No resulta fácil que Federico García Lorca nos siga sorprendiendo, y sin embargo, la editorial Kalandraka lo consigue con “12 poemas de Lorca” ilustrados con exquisita sensibilidad por Gabriel Pacheco que nos muestra un poeta distinto, que se pinta de azul y de vida y que regala al lector en cada página una nueva mirada sobre los versos de siempre.

“El libro de las nanas” es una vuelta a la cuna, al regazo y al mimo con canciones mil veces escuchadas y a las que Noemí Villamouza añade un toque de ternura que solo ella podría conseguir.

De la dulzura de las ilustraciones de Noemí pasamos a la propuesta geométrica de Enrique Quevedo en “La hora de los relojes”. Los versos de Fran Nuño, cercanos y risueños, se miran en las imágenes llenas de color en este libro tan cuidadosamente editado por Factoría K.

“100 greguerías ilustradas” consigue plasmar el espíritu lúdico y humorístico del que presumió siempre Ramón Gómez de la Serna, de la misma manera que “El libro de las preguntas” de Pablo Neruda gana, y mucho, con las ilustraciones de Isidro Ferrer, ambos de Media Vaca.

Para jugar con los más pequeños, la colección “De la cuna a la Luna” con textos de Antonio Rubio ideada, según nos dice el propio autor, “para educar el ojo y endulzar el oído”. Versos musicales, pensados para ser leídos en voz alta e ilustraciones sencillas que permiten la identificación y facilitan la participación desde los primeros años.

También para los chiquitines “Las diez gallinas” de Edelvives es una baza segura a la hora de compartir el juego de la rima.

Hay más, muchos más, pero estos a los que nombro me acompañan en mi maleta en los últimos meses y es mi forma de darle las gracias.



 

Crónica sentimental : “Palabras del corazón al viento”

26 Feb

Grupo con KepaLos que me conocen saben que puedo resultar excesiva, que a veces el entusiasmo me desborda y lo que cuento no parece real, así que he dejado transcurrir un par de días para que las emociones reposen y poder ser mínimamente objetiva en la valoración del taller “Palabras poéticas del corazón al viento”, pero ya no puedo aplazar ni un minuto más el agradecer a todos las horas compartidos en la Casa del Lector.

Este ha sido un taller especial desde el principio: por ser en la Casa del Lector de la FGSR, una institución de la que he bebido profesionalmente desde mis inicios en este mundo de la promoción lectora y de la que seguro seguiré aprendiendo mucho, muchísimo; por la generosidad y libertad de la propuesta que me ha permitido hacer un taller a la medida de mis deseos y porque me he sentido acompañada y estimulada a lo largo de todo el proceso de elaboración….Kepa, va por ti.

El grupo resultó una mezcla deliciosa: estudiantes de magisterio y post grado, responsables de bibliotecas públicas y escolares, maestros, una editora. Complejo en un principio, especialmente por la juventud de muchos de los participantes que me hizo temer que todo un abismo generacional se abriera entre nosotros y no lográramos encontrar un punto de encuentro….tiempo desperdiciado en temer lo que no ocurrió, sino por el contrario, resultó un estímulo extra que enriqueció la experiencia especialmente con las aportaciones de los más jóvenes.

Quería que fuera un taller participativo y así resultó. De las mochilas surgían libros para compartir, de las bocas experiencias realizadas en los centros, en las bibliotecas; de los corazones, la necesidad de comunicar ideas, reflexiones, entusiasmos.

Nombrar a un poeta favorito y descubrir que tenía en mis manos sus versos, abrir un libro y tener la suerte de que la editora nos acompañara y contara la génesis de “Sirenas”,  un hermoso poema ilustrado cuyo autor es el inolvidable Ángel González. Mostrar entusiasmada un título de la editorial Jinete Azul y ver que otros hermanos de la colección habían decidido acompañarnos a la sesión escapándose del bolso de una de las asistentes. Hablar de Raúl Vacas y que su Abecédiario se abriera ante nuestros ojos, pedir que leyeran un poema y descubrir que no hacía falta, que los versos salían frescos, espontáneos , como salen los poemas que sabemos de memoria….así una tras otra, las casualidades se sucedían convenciéndome de que había lazos invisibles que nos hacían caminar por los mismos senderos.

Confieso que esos estudiantes de magisterio, tan implicados y vivos, me tenían entusiasmada. Sabían y aportaban experiencias, tenían ganas de descubrir, disfrutaban con cada ejercicio…Músicas, actividades, ritmo ( gracias, tendré que meter algún compás en mis próximos talleres), fueron propuestas suyas que seguro incorporaré a mi maleta de recursos.

Y los poetas, esos poetas que comenzaron titubeantes, con miedo, que salieron a flote a través de juegos, de risas , apoyados en imágenes, en palabras , en otros versos a los que imitar. No se reconocían como tales, lo hicieron al final, quizá estimulados por esa lectura de uno de ellos (¿Juan, Álvaro?), de voz temblorosa y verso firme al que seguro veremos publicado.

Julio nos habló de Antonio Machado en el aniversario de su muerte como quien nos habla de la pérdida de un ser querido, Mercedes reflexionó en voz alta sobre el modelo de la educación y Mariaje, a la que me ha encantado ponerle rostro después de tantos años de aprender de sus actividades, nos deleitó con la creación de ese poema numérico que nos recitó con una cara de niña traviesa.

Diversificar los encuentros con la poesía, dar herramientas a los asistentes de fácil aplicación y sobre todo, descubrir la lectura de poemas como experiencia personal, casi física en algunos casos, ayudados simplemente por un texto y una voz, eran los objetivos de este encuentro. La lectura coral de poemas “como un mar en medio de Madrid” que dijo María José.

Hortensia, Esther, Jesús, Zahara, Helen y muchos otros cuyo nombre no recuerdo pero cuyos rostros, miradas y sonrisas quedarán para siempre grabadas en mi corazón, estimulándome cuando el desánimo se atreva a asomar la cabeza.

Mi deseo personal y creo que también el de la Casa del Lector es que nos sintamos partes de una comunidad amplia, implicados en la labor de mediadores en el campo de la lectura y apoyados por esa red que gana fuerza día a día  que es Lectyo, una ventana en la que seguir conectados….nos vemos allí, gracias por construir conmigo este taller hermoso ya para siempre en el recuerdo.

Releyendo a Platero

3 Feb

Platero y yo

    “Leer libros en la juventud es como mirar a la luna por una rendija;   leer libros en la edad   madura     es como mirar a la luna desde el patio,y  leer libros en la ancianidad es como mirar a la luna desde una terraza abierta.Esto se debe a que la profundidad de los beneficios de la lectura varía en proporción con la profundidad de la experiencia de cada uno.”

                                                                                                    (Chan Chao. Dulces sombras soñadas)

Pertenezco a una generación que leyó “Platero” en la escuela. Mis recuerdos de la obra no iban más allá de la consabida descripción del borriquillo : “Platero es pequeño, peludo, tan blanco por fuera  …”  y de la incorporación a mi vocabulario de la palabra azabache , que me resultó sonora y sugerente.

El autor, Juan Ramón Jiménez, quedó en mi memoria como un hombre triste que decidió saltarse las reglas ortográficas, y Zenobia (con ese espíritu de solidaridad femenina que ya apuntaba en mí) como una extraordinaria mujer que vivió como tantas otras mujeres a la sombra de un hombre.

Con motivo del centenario de la publicación de “Platero y yo “ he vuelto a releerla la obra ; Platero ha crecido ante mis ojos de la misma manera en que yo he crecido como lectora en estos años. Confieso que he paseado por sus páginas con verdadero placer, por una vez sin prisas, acomodando mi paso al del borriquillo y a la placidez de la vida moguereña. Los cambios estacionales han ido sucediéndose con la naturalidad que lo hacen en el campo y he descubierto esa mirada sensible y solidaria del poeta a medida que avanzaba en mi lectura.

Juan Ramón recuerda al niño que fue y observa a los niños que se cruzan en su camino con una enorme ternura; la pobreza, la enfermedad y la injusticia a las que se enfrenta esa infancia de principios del siglo XX no le resultan indiferente y así lo refleja en muchas de sus páginas: el niño tonto, el pastor, la chiquilla de las naranjas….Toda una galería de personajes que el poeta inmortaliza haciendo reflexionar al lector actual sobre la infancia doliente.

Observa también el poeta el sufrimiento de los animales, rechaza la crueldad con el perro sarnoso, las peleas de gallos, los burros que arrastran una carga más pesada de la que sus cuerpos aguantan. Huye de las aglomeraciones y sus lugares preferidos son espacios solitarios en los que poder disfrutar de la naturaleza.

Juan Ramón nos descubre los rincones de Moguer, su tierra y su mar, sus costumbres. Sus palabras nos invitan a caminar e imaginar el paisaje que van pintando las distintas estaciones. Es una contemplación gozosa de la naturaleza y también una metáfora permanente que nos hace difícil catalogar esta novela , tan próxima a la poesía pura. No hay prisa, el poeta se detiene y nosotros con él, recorriendo las imágenes creadas con palabras hermosas, escogidas, manteniendo el asombro de los primeros años.

“Platero y yo” es una conversación del poeta consigo mismo, con sus recuerdos. Es una historia impregnada por la melancolía y salpicada con momentos de fugaz alegría que se viven con intensidad.

Juan Ramón era realmente un hombre enfermo de tristeza y Zenobia una mujer extraordinaria que se comprometió con el mundo que le tocó vivir y desarrolló una valiosísima labor de traducción junto al poeta; compartieron la actividad docente y sus figuras están irremediablemente unidas . La enfermedad marcó la vida y la obra de este autor  dotándola de una profundidad y sensibilidad extremas y la compañía y el apoyo de Zenobia permitió que su figura fueran reconocida y valorada universalmente.

Me alegra que este centenario me animara a leer de nuevo “Platero y yo”. Comienzo ilusionada  la andadura del taller “Paseando con Platero”con el que me sumo a esta celebración y a las múltiples actividades que desde la  Fundación Zenobia – Juan Ramón Jiménez  y otras instituciones se van a desarrollar a lo largo del año. No dejéis de seguirlos en facebook.

Lecturas obligatorias : nuevas estrategias

7 Oct

Conversando hace unos días con un joven estudiante  comprobé que sus lecturas en el instituto eran  muy similares a las que yo tenía en los años setenta, y que por desgracia, los métodos de evaluación de su profesora no habían cambiado sustancialmente . Lo sentí por él, consciente de las propuestas innovadoras de muchos docentes a los que conozco (real o virtualmente) y que se plantean día a día el reto de hacer accesibles las obras clásicas a sus alumnos.
No es tarea fácil, los textos clásicos les resultan ajenos, no utilizan su lenguaje, no les provocan los temas y no sienten cercanos a los protagonistas. Romper con esa sensación de ajenidad es el primer obstáculo que ha de sortear el docente. Recuerdo una lectura de Doña Perfecta de Benito P. Galdós, que compartí hace unos años con un grupo de alumnos de secundaria; esta novela de tesis no tuvo, como era de esperar , buena acogida entre los chicos. Convoqué entonces a un grupo que asistía al taller de teatro de la localidad y les pedí que se metieran en la piel de los personajes principales: tenían que pensar, sentir y hablar como ellos. Organizamos a continuación una rueda de prensa en la que el resto de sus compañeros los sometieron a una batería de preguntas cáusticas, al estilo de los programas de cotilleo tan de moda en nuestras televisiones, y los protagonistas contestaron tal y como lo habrían hecho los personajes de la novela. La experiencia fue muy enriquecedora: los alumnos descubrieron que ese título, en principio tan alejado de sus intereses trataba muchos temas que les concernían: las relaciones familiares, los convencionalismos sociales, la religión, la justicia….muchas cuestiones salieron a debate y este resultó tan encendido como los que aparecen en las pantallas. Los personajes se convirtieron en reales y alguno se aventuró a plantear un desenlace diferente que los hiciera más felices.

El uso de las tic ha multiplicado las posibilidades de un acercamiento novedoso a nuestros autores ; experiencias como la del club de lectura virtual que desarrolló Pep Bruno hace ya unos años entorno al Quijote abrían el camino a la utilización de internet como herramienta de fomento lector.

En Sevilla el proyecto del profesor Nacho Gallardo “REDsidencia de Estudiantes”  propone la utilización de las redes sociales para conocer en profundidad a la Generación del 27 . En palabras del propio docente “este proyecto trata de imaginar cómo serían, en la actualidad, las relaciones entre los amigos que formaron este grupo. Posiblemente aprovecharían las nuevas tecnologías para compartir ideas, textos, fotografías, vídeos… Posiblemente participarían en alguna red social para estar en contacto en todo momento, utilizando para ello los distintos dispositivos móviles a nuestro alcance”
La creación de esta “Residencia de Estudiantes Virtual” me parece una acertadísima propuesta  que consigue no solo el conocimiento de los autores y sus obras, sino de la convulsa época en la que estas vieron la luz.

De la mano de Aurelia Molina, profesora en el IES “Concha Méndez Cuesta” de Torremolinos, nos llega “Duelo de poetas en la red” , proyecto en el que se propone a los alumnos la creación de sonetos estableciendo un “duelo virtual” en el que deberán asumir como propia la rivalidad existente entre dos autores muy significativos: Góngora y Quevedo.

     Os animo a que os adentréis en estos proyectos desglosados paso a paso en los enlaces con enorme generosidad . Unos ejemplos magníficos de los que aprender.

Poesía necesaria: Karmelo C. Iribarren

6 Jul

Karmelo C. Iribarren
Descubrí a Karmelo C. Iribarren en una lectura poética en los jardines del Museo Picasso. La hora y el espacio predisponían a la escucha: las campanas y el sonido del agua encontraron su nido en estos jardines donde todo lo demás calló para dejar un hueco  a las palabras.
Y fueron hermosas las palabras que se dejaron oír en esa noche, hermosas y sinceras: conmovedoras.

Si pienso en la poesía de este autor, honesta es el adjetivo que me viene a la boca. Karmelo mira de frente la vida, se mira a sí mismo y se cuenta (nos cuenta un poco a todos) con realismo, con crudeza a veces, pero con un toque de ironía que consigue suavizar la situación.

Pasear la ciudad, detener la mirada en la parada de un autobús, cruzarse con extraños y conocidos, reír y llorar con lo que ha visto. Eso hace Iribarren  con sus poemas, observar y contarnos lo que ve, lo que ve dentro y lo que ve fuera, sin artificios, con la palabra desnuda y directa con la que pinta las escenas y que nos convierte en espectadores de primera fila.

Yo quiero envejecer como sus versos, así , sinceramente; descubrir que no hay tiempo ya para el engaño, que es hora de enfrentarse a los espejos y de encarar los días con algunas certezas a la espalda.

Confieso que leer “Ola de frío” me hizo tambalear; su poesía te golpea, no admite la trampa, no puedes esconderte de ella, no juzga pero dice verdades que son tuyas.
Os dejo con unos poemas de muestra y un enlace para saber más de este autor.

La chica de la marquesina

Sale de la marquesina y mira
hacia la izquierda:
vuelve y reinicia su pequeño
claqueteo nervioso.
No aguanta más, se muere, necesita
que llegue el autobús, la vida, todo
lo que ésta le tenga reservado.
Y lo necesita ya, ahora, esta noche de sábado.
Mañana es una entelequia, una ficción,
un planeta a años luz.
Y vuelve a salir y mira y se consume de deseo.
es terriblemente desgraciada un segundo
y al siguiente – llega el autobús al fin – se ríe
y parece que amanece en el mundo.
Y yo la miro y pienso,
que aunque sólo fuera por eso,
por esa fuerza, por sentir
lo que ahora mismo está sintiendo ella,
merece la pena vivir.

Ola de frío.Ed. Renacimiento

Romanticismo

Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.

Otra ciudad, otra vida.

La poesía como camino: Málaga y la Generación del 27

16 Abr

Comienza el buen tiempo y con él, las rutas literarias arrancan con sus itinerarios de palabras  antes de que el sol estival  impida caminar  por  nuestras calles.

Málaga está preciosa: el nuevo puerto incorpora el mar a la ciudad y el casco histórico , remozado y peatonal, nos permite pasear por sus calles sin urgencias, detenernos a mirar, a oler , a  escuchar….

Caminemos pues, y hagámoslo tras las huellas de los poetas, de aquellos que formaron parte de esa generación de amigos que quedó inscrita en la historia con  el nombre de la Generación del 27. Muchos de sus autores eran malagueños, y otros muchos, sin haber nacido aquí  sintieron que una parte de ellos pertenecía a esta tierra y así lo reflejaron en su obra.

Si os interesa realizar esta ruta con vuestro club de lectura o  asociación o  y queréis saber más detalles:

 

Con mi agradecimiento a Mª  Dolores Gutierrez  que ideó este recorrido para sus alumnos.

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