Archivo | octubre, 2019

“Lo que sabe Alejandro” : filosofía cotidiana.

27 Oct

“Ya me cansé de que las personas mayores me digan que yo no sé nada de la vida, así que voy a escribir todo lo que he visto con mis propios ojos y oído con mis oídos.”

Con esta declaración de principios comienza el libro “Lo que sabe Alejandro” de Andrés Pi Andreu e ilustraciones de Luis Castro Enjamio, un acierto más de la editorial Milenio.

Alejandro, como yo lo estuve en tiempos, está harto de que no se tenga en cuenta su opinión. Ser pequeño no significa ser ignorante y él está dispuesto a dejar constancia de todo aquello que sabe; lo va a hacer de una forma ordenada a lo largo de 99  breves capítulos numerados , tal y como le enseñaron en el cole.

En el número 0 Alejandro nos habla de sí mismo :”Yo soy un niño y tengo ocho años y medio. Me llamo Alejandro y quiero ser astronauta”. Confieso que me encanta esa concisión y la manera en que nuestro protagonista nos va desvelando página a página los detalles de su universo. No necesita muchas palabras para que nos hagamos una idea clara de cómo es aquello que lo rodea: la calle que empieza en la puerta y la ventana , que tiene bordillos y niños que corren…El abuelo que pasea con auriculares o ese padre de fin de semana que ha dejado de llamarse “Nenito” para pasar a ser Ernesto simplemente.

“Lo que sabe Alejandro” es un original y divertidísimo tratado filosófico aún sin proponérselo.

Alejandro, como todos los niños, se hace múltiples preguntas y encuentra respuestas para la mayor parte de ellas. Observa la realidad y saca sus conclusiones, es original en sus razonamientos y nos hace reflexionar a los mayores sobre esa forma manida que tenemos de mirar el mundo.

La mirada de Alejandro es curiosa y atenta, se fija en el detalle, ve más allá de lo que todos vemos y aprecia la sutileza de un gesto, un olor o un objeto cambiado de lugar. Sabe del poder de las palabras y las explica a su manera: “Ironía” se usa cuando la vecina tiene dos coches pero no sabe conducir o cuando tu papá trabaja en una heladería y no te gusta el helado”. Convierte a Caperucita Roja en Raperucita Coja y se divierte enormemente buscando significados nuevos a las viejas palabras.

Es nuestro Alejandro un poeta espontáneo que sabe que cada lugar tiene su lluvia diferente. “En casa de papá Ernesto llueve con mucho escándalo sobre las tejas de cinc, en mi casa llueve en silencio y despacito , a través de la cortina , y en el parque llueve a cántaros, como si el aguacero tuviera escondida entre las nubes una bocina grande por donde sale su música de viento, agua y tambor.”

Padres, amigos, profesores, abuelos, vecinos y algún que otro animalillo pueblan el mundo de Alejandro. También habitan entre sus páginas la ternura, el sentido del humor y la sorpresa, convirtiendo su lectura en  un auténtico placer. Pocas veces nos encontramos con una voz infantil que nos resulte verosímil, pero sin duda alguna, Andrés Pi Andreu lo ha conseguido en este singular libro.

No puedo dejar de mencionar la ilustración de Luis Castro, que a pesar de la sobriedad del color y lo sencillo de su línea, matiza y añade valor al texto en una perfecta sincronía con las palabras.

“Lo que sabe Alejandro” está lleno de sugerencias para prolongar la lectura más allá de las páginas. Es una estupenda elección para compartir lectura a lo largo del curso y elaborar con nuestros hijos o alumnos un cuaderno propio en el que quede recogida su personalísima visión del mundo.

Hagámoslo, no olvidemos que crecen demasiado deprisa.

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