Archivo | julio, 2013

La escritura: una forma de ordenar la vida

9 Jul

Me produce siempreorden una enorme curiosidad saber qué leen las personas que me rodean y también los escritores que me gustan. En las presentaciones de libros suelo preguntar a los autores por sus lecturas mucho más que por los motivos que les impulsan a escribir; eso lo cuentan por propia iniciativa, para eso están allí : para hablar de su obra y de  lo que conlleva el proceso de creación.

Resulta interesante saberlo, lo confieso, el conocer la génesis de una historia me anima en muchas ocasiones a adentrarme en la lectura de obras que hubiera rechazado en un principio; porque con los motivos conocemos al autor y curioseamos con su permiso en el proceso de creación y en los elementos que configuran una historia. He comprobado que con frecuencia  la casualidad marca el origen, la curiosidad determina el avance y la necesidad de escribir se desata a medida que el germen original va creciendo sin pedir casi nunca consentimiento.

Con el verano también crecen en mí las ganas de escribir. No se asusten, mi escritura es doméstica y puramente utilitaria, no tiene otro objetivo que el de disolver el caos que me asalta cuando el ritmo de trabajo amaina y me enfrento sin excusas posibles a esas tareas aplazadas a lo largo del curso .

“Ya tengo tiempo” – me digo- y este comienza a pasar de forma vertiginosa avanzando inexorablemente hacia el final del verano. Entonces escribo, escribo para ralentizar las horas, para dar consistencia a mis propósitos, solidez a mis deberes y fecha al cumplimiento de los mismos.Escribo para ordenarme por dentro y por fuera, para marcar un ritmo diferente en los días y dar prioridad a lo prioritario.Escribo memorias de trabajo que me permiten sopesar los logros y evaluar los fallos.Escribo cartas a gente que quiero, de esas que se meten en un sobre y que no tienen la urgencia de los correos electrónicos.Escribo en mi diario de lecturas todas las reseñas pendientes de lo leído y disfrutado a lo largo del curso.Escribo lo que veo, lo que escucho y lo que siento.Escribo para dar forma a mis deseos, para comenzar a convertirlos en realidades, para construirlos primero con palabras.Escribo listados interminables :arreglos en la casa, llamadas inaplazables, libros por comprar.Escribo cosas que se me ocurren para leerlas dentro de unos años y reírme de la que soy ahora.Escribo para dejar de dar vueltas a una idea, para tratar de explicarla a los demás.

Escribo, como ahora, para olvidarme de las listas que escribo con las  cosas pendientes de  hacer.

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