Archive | septiembre, 2015

Versos en la memoria

30 Sep
Cecilia Paredes

Cecilia Paredes

  A mi madre

Mi madre es una narradora nata, siempre ha tenido la habilidad de convertir una anécdota en una historia interesante, de cautivarnos con su voz y su manera de contar como si del flautista de Hamelin se tratara. Tengo muy vivo en mi recuerdo una escena en la que los cuatro hermanos mayores la rodeábamos mientras ella nos sumergía en la historia de Rosa Blanca y Blanca Flor, relato del que no recuerdo más que el título y la sensación de maravilla que nos embargaba. Solo hacía falta que pronunciara las palabras “Había una vez” para que el mundo real desapareciera y nos adentráramos con su voz en ese otro mundo que ella creaba para nosotros. Sigue leyendo

“Biografías a pincel”: taller de arte y fomento lector

7 Sep

Leer antes de leer: libros de 0-3 años

6 Sep

DSCN0065«La lectura es una actividad física además de cognitiva, un proceso lúdico de negociación, imaginación, orquestación, interpretación y experimentación en el que se utilizan estrategias visuales de observación, búsqueda, exploración, planteamiento de hipótesis, comparación y etiquetado. ¡Cualquier cosa menos la pasividad!»
                                                                                                                                                                                                 M. Mackey

Me gusta ver a un niño muy pequeño con un libro en las manos y observar cómo se inicia en la lectura palpando, mirando, oliendo, experimentando. No sabe descifrar el código escrito pero está dispuesto a descubrir lo que un libro puede ofrecerle con todos los sentidos en alerta  convirtiendo esa “lectura”  en una experiencia gozosa y personalísima que intuye cargada de promesas.

Debemos poner un libro en las manos de un niño desde el momento en que puedan manipularlo, un libro en su formato tradicional, con hojas que pasar e ilustraciones que provoquen su sorpresa en cada página. Blandos o de tapa dura, con solapas y texturas, sonidos y desplegables, pero sobre todo, con nosotros. Nosotros: padres, responsables de las guarderías, abuelos, hermanos. Nosotros: el puente que facilita y acompaña en este primer contacto con el libro fortaleciendo el placer de la actividad lectora con una carga afectiva que vinculará ya para siempre este objeto con el cariño.

Los primeros libros les ayudan con sus ilustraciones a nombrar. Imaginarios que permiten ampliar su vocabulario e ir desarrollando la capacidad de atención. En un mundo en el que todo les resulta una novedad, debemos aprovechar su curiosidad ( por el propio cuerpo, las emociones, la familia…) para iniciarlos en el universo lector  y ayudarles en el proceso jugando con ellos a identificar y reconocer en las ilustraciones actividades que forman parte de su vida diaria : comer, el aseo, la hora de dormir. El libro como espejo desde el primer momento.

Crece su mundo y crece también su curiosidad por todo aquello que ocurre más allá de las puertas de la casa: el primer día del cole, los animales, las calles. Los libros se “hacen grandes” con ellos y les ayudan a aprender cosas sobre ese mundo que estrenan. Es el momento de elegir libros de conocimiento que les posibiliten un aprendizaje lúdico y sorpresivo eligiendo para ello material de calidad, muy visual y que les animen a experimentar por sí mismos con las formas, los colores y las texturas. Recorrer con los dedos triángulos y círculos, letras y números para apropiarse también con las manos de las palabras.

Libros para manipular, libros para aprender y álbumes ilustrados con los que adentrarse en la narrativa. Los pequeños realizan la lectura de imágenes de forma natural;  desde los primeros meses son capaces de reconocer rostros y emociones y no necesitan nada más  para desentrañar  las imágenes. Nos corresponde a nosotros, los mediadores, dar voz a esas ilustraciones y descubrirles otra manera de contar las historias. Siempre con el libro en la mano, les mostraremos las imágenes e iremos leyendo o narrando el texto guiándolos por los entresijos de las historias y facilitándoles su posterior desarrollo como lectores autónomos. Nos detendremos en las distintas páginas provocando una observación minuciosa que desencadene el diálogo con el pequeño. Con el simple gesto de compartir un álbum los estamos adentrando en el mundo literario y acompañándolos en el descubrimiento de los personajes, los escenarios, el funcionamiento de las estructuras narrativas y sobre todo, en los infinitos caminos que nos abre la literatura.

No perdamos tiempo, cada minuto es preciso y precioso, démosle un libro a nuestro pequeño.

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