Archivo | junio, 2015

Propósitos de verano

27 Jun
Tatyana Deriv

Tatyana Deriv

Hace unos años participé en un taller sobre gestión de tiempo en el que me ofrecí voluntaria para realizar una multitarea: me pidieron que contara el cuento de Caperucita al mismo tiempo que escribía la receta para hacer una tortilla de patatas. Los que me conocen saben de mi pasión por Caperucita y también son famosas mis tortillas de patatas entre familiares y amigos, pero os aseguro que cualquier persona habría tenido dificultades para elaborar una tortilla con mi receta y tampoco tendría muy claro el final de este cuento clásico. Confieso que el resultado me decepcionó (al fin y al cabo, uno sale voluntario para servir de ejemplo positivo) pero me provocó una reflexión que tiene mucho que ver con mis propósitos de este verano.

Voy a desconectarme de todos los dispositivos.Tengo la intención de recuperar esa lectura profunda en la que el tiempo se detenia y me  entregaba incondicionalmente a lo que las páginas quisieran ofrecerme. No había distracción, los descansos estivales se veían poblados de historias que vivía en directo sin asomarme sistemáticamente al móvil o la pantalla de ordenador. Leía de un tirón hasta la última página, arrastrada sin descanso por el vértigo de la historia de la que me sentía juez y parte. Recuerdo el gesto de cerrar los ojos tras la última frase para no sentirme lanzada de forma brusca al mundo real, prolongando por unos minutos la aventura de haber vivido otra vida entre las páginas.

Después del reposo llegaba el tiempo de comentar y desmenuzar lo leído, de prestar el libro con la promesa de devolución y de buscar ávidamente otro título que me cautivara. Leía sin prisas, concentrada y consciente del regalo que esta actividad me deparaba  sin hacer nada más que eso, leer.

Añoro esa dedicación en exclusiva, añoro ese tiempo en el que la lectura no pasaba más que de una página a otra y que no se veía interrumpida por el sonido de un wasaph o un  correo  entrante. Añoro la lectura reposada y reflexiva, la que invitaba a dialogar y sacar conclusiones. Quiero recuperar la sana costumbre de compartir libros y no enlaces, de subrayar pasajes de mis lecturas y no escribirlos en los muros de facebook. Quiero que mi lectura vuelva a llenarme de zozobras y de dudas, que me haga cuestionarme y llorar si es necesario, de reír ante el asombro de mis compañeros de sombrilla. Quiero pasar de una línea a otra, de una palabra a la siguiente y llegar a cerrar de nuevo un libro con agradecimiento. Quiero leer, sin interrupción.

No reniego de las tecnologías pero necesito ponerles cerco. Son una magnífica oportunidad de acceder al conocimiento y conectarnos con otras personas pero están modificando la forma en la que leo. Mis tiempos de lectura son cada vez mas cortos, más dispersos, se adaptan con dificultad a una novela larga, acomodándose mejor al relato y caminando a pasos agigantados hacia las historias mínimas. Solo la poesía se salva en cualquier caso. Me seducen los enlaces, me pierde el atractivo de algunos artículos por los que paseo sin llegar a leer en profundida, vagabundeo y picoteo por la red dedicándole más horas de las debidas.

Aprendí en el taller al que hacía referencia al inicio de este post la necesidad de concentrarse en una única tarea para alcanzar la perfección y para mí esas lecturas de antaño representaban el placer perfecto. Vuelvo a retomarlas,  espero cumplir mi propósito este verano.

Cooperación bibliotecaria: soledades y antídotos

3 Jun

  cooperaciontumblr_nl46331VBS1qkaoroo1_500   ¿Son soñadores?, ¿adoran la lectura?, ¿están dispuestos a trabajar horas extras en la biblioteca de su centro?. ¿Se sienten preparados para afrontar su tarea en solitario?. ¿Tiene asumido que la biblioteca es responsabilidad únicamente suya aunque tenga un “equipo de apoyo” que realmente no es ninguna de las dos cosas?.¿Están dispuestos a convertirse en decoradores, investigadores, cuentacuentos?, ¿desarrollará proyectos documentales que llevan aparejados un sinfín de tareas?, ¿seleccionará libros, webs y otros materiales y los organizará para que resulten accesibles?. ¿Es hábil con las manualidades?….Si su respuesta es afirmativa es usted el candidato perfecto para desarrollar la función de bibliotecario en cualquier centro educativo de nuestra geografía.

La profesión de bibliotecarios es una profesión dura. Los docentes responsables de los BECREA se enfrentan con una vasta tarea para la que cuentan en la mayoría de los casos con un presupuesto limitado, un tiempo escasísimo y sobre todo, una exigua o inexistente colaboración del resto del claustro.

Sí, estoy convencida de que el mayor problema al que se enfrentan estos profesionales es a la falta de apoyo de los propios compañeros. “La biblioteca es del bibliotecario” y a él o a ella le corresponde asumir la responsabilidad de convertirla en un espacio vivo desde el que promover no solo actividades de fomento de la lectura, sino una nueva forma de entender el la enseñanza, o el aprendizaje, que es palabra más adecuada en el entorno del BECREA.

A pesar de la obligatoriedad de contar con un equipo de apoyo, la mayor parte de las veces el nombramiento se limita a cumplir con un requisito administrativo y no supone, salvo honrosas excepciones, un apoyo real al proyecto de biblioteca. Reflexionemos y saquemos conclusiones: quizá nuestra primera tarea ha de ser la de convencer a nuestros compañeros del enorme valor que tiene el BECREA como herramienta de renovación pedagógica, y tal vez desde ese convencimiento se animen a sumar esfuerzos.

El siguiente paso ha de ser el de constituir grupos de cooperación en los que colaborar conjuntamente con los responsables de las bibliotecas de otros centros de enseñanza. Pensemos que estos grupos van a propiciar el encuentro, humano y profesional, con personas que tienen los mismos problemas e ilusiones que nosotros y que se enfrentan a diario con situaciones similares a las nuestras. Iniciamos el curso con un sinfín de proyectos en la cartera, pero la realidad va marcando las horas y muchos de ellos no llegan a ver la luz por carecer de tiempo y recursos para llevarlos a cabo.

Los grupos de cooperación bibliotecaria palían esas carencias: nos permiten dividir el trabajo, multiplicar los recursos, compartir materiales y elaborar proyectos conjuntos con los que ir construyendo una verdadera red de apoyo. Debemos afrontar las posibilidades que nos ofrece el grupo de cooperación como una forma de aligerar nuestra pesada carga y de rentabilizar nuestro trabajo haciéndolo más visible al mismo tiempo.

Redes y compromisos que podemos establecer también en la zona de influencia del centro: los ayuntamientos e instituciones de nuestra localidad, las familias y las bibliotecas públicas, recuperando el espíritu que animaba el movimiento de renovación pedagógica hace ya muchos años y que resulta ahora más necesario que nunca: educar en y para la sociedad.

Al fin y al cabo, la biblioteca escolar no es un espacio ni una colección de libros, es una idea, una forma nueva de concebir la educación que requiere el esfuerzo de todos para cumplir plenamente con su función.

Valga esta entrada como homenaje a esos incombustibles bibliotecarios/as y sirva como acicate para la constitución de grupos de cooperación bibliotecaria convencida de que son el mejor antídoto contra la soledad y evitan las bajas por desánimo.

Dejo un par de enlaces para ilustrar la bondad de estos grupos y las posibilidades que ofrece este trabajo colaborativo.

     http://zecobitorrox.blogspot.com.es/

    http://bibliotecasescolaresenredalbacete.blogspot.com.es/p/recursos-tema-2014-15-misterios-y.html

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