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Gloria Fuertes: poeta de guardia

9 May

Llevo paseando con Gloria Fuertes desde el inicio de este 2017 con el taller “Gloria Fuertes: poeta de guardia” para  celebrar el centenario de su nacimiento como a ella le hubiera gustado: con niños, versos y risas.
Entre los chicos y la poesía de Gloria Fuertes no hay barreras, ella habla su mismo lenguaje, los sorprende permanentemente con sus bromas, con los giros que esconden sus versos,  los juegos de palabras que propone en cada estrofa; con la poesía de Gloria podemos rapear, cantar nanas, vocear como si estuviéramos en un mercado o pintar, como nos sugiere en “La oca loca”, a sus distintos personajes.
Nos adentramos en su biografía para entender el porqué de sus poesías, la defensa a ultranza de la paz, su mirada compasiva sobre los que sufren y el amor hacia la naturaleza en todas sus manifestaciones. No tuvo Gloria una vida fácil, tal y como ella nos cuenta:
“A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía”.
Nacida en Madrid en el seno de una familia humilde
“Era una niña con zapatos rotos, y algo triste porque no tenía muñecas.”
Las pérdidas y carencias que tuvo a lo largo de su infancia no hicieron de ella una persona amarga. Gloria hizo de la alegría su bandera y provocó la reflexión utilizando el humor para contar aquello que sabía necesario: “antes que contar las sílabas, el poeta tiene que contar lo que pasa”. Nadie mejor que un poeta para dar testimonio de lo que ocurre, pues son ellos, con la precisión de su lenguaje, los que mejor pueden hacernos reflexionar sobre este caótico mundo que estamos construyendo.
Los que hemos crecido con los versos de Gloria Fuertes sabemos que su voz y su imagen forman parte de nuestros recuerdos jubilosos. Programas como “La cometa blanca” o “Un globo, dos globos, tres globo” viven en nuestra memoria junto a su inconfundible figura de corbata masculina y regazo de abuela. Todos hemos reído con sus poemas de rimas a veces imposibles, impregnados de humor, pero no por ello superficiales. Su poesía es intemporal y nos sorprende con la modernidad de su pensamiento preocupándose de forma anticipada por temas como la ecología, la igualdad de género o la solidaridad; nuestra poeta es una “poeta de guardia” como a ella le gustaba definirse y seguimos aprendiendo cada vez que leemos sus versos.

A pesar de que es su poesía infantil la que le ha dado más fama, no podemos olvidar su importancia como autora de poesía para adultos ni su vinculación con el grupo poético del 50 con el que compartía sus temáticas de denuncia moral,   logrando por la claridad y sencillez de su lenguaje  más popularidad que la mayoría de sus congéneres.

Su sentido de responsabilidad social le llevó a organizar una biblioteca móvil que llevaba libros a los lugares donde estos eran de difícil acceso. Viajó a EEUU donde ejerció la docencia avalada por la calidad de su creación siendo su obra objeto de numerosos estudios en este país.  Su carácter solidario traspasó las fronteras de la vida legando toda su fortuna a la “Ciudad de los muchachos”, fundación que realizaba una extraordinaria labor con jóvenes desfavorecidos.

Gloria, que se definió en su poesía autobiográfica como “solitaria, religiosa, lesbiana, enamoradiza, soltera, feminista, fumadora empedernida, pacifista, castiza y poeta”, fue una mujer generosa, de verso certero y cercano, con la que estoy convencida hubiera hecho muy buenas migas, “migas” de pan y “migas” de amiga, que diría ella.

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Mitos con arte

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Poetas con sacacorchos

31 Ago
Poetas con sacacorchos from dinamizalectura

Releyendo a Platero

3 Feb

Platero y yo

    “Leer libros en la juventud es como mirar a la luna por una rendija;   leer libros en la edad   madura     es como mirar a la luna desde el patio,y  leer libros en la ancianidad es como mirar a la luna desde una terraza abierta.Esto se debe a que la profundidad de los beneficios de la lectura varía en proporción con la profundidad de la experiencia de cada uno.”

                                                                                                    (Chan Chao. Dulces sombras soñadas)

Pertenezco a una generación que leyó “Platero” en la escuela. Mis recuerdos de la obra no iban más allá de la consabida descripción del borriquillo : “Platero es pequeño, peludo, tan blanco por fuera  …”  y de la incorporación a mi vocabulario de la palabra azabache , que me resultó sonora y sugerente.

El autor, Juan Ramón Jiménez, quedó en mi memoria como un hombre triste que decidió saltarse las reglas ortográficas, y Zenobia (con ese espíritu de solidaridad femenina que ya apuntaba en mí) como una extraordinaria mujer que vivió como tantas otras mujeres a la sombra de un hombre.

Con motivo del centenario de la publicación de “Platero y yo “ he vuelto a releerla la obra ; Platero ha crecido ante mis ojos de la misma manera en que yo he crecido como lectora en estos años. Confieso que he paseado por sus páginas con verdadero placer, por una vez sin prisas, acomodando mi paso al del borriquillo y a la placidez de la vida moguereña. Los cambios estacionales han ido sucediéndose con la naturalidad que lo hacen en el campo y he descubierto esa mirada sensible y solidaria del poeta a medida que avanzaba en mi lectura.

Juan Ramón recuerda al niño que fue y observa a los niños que se cruzan en su camino con una enorme ternura; la pobreza, la enfermedad y la injusticia a las que se enfrenta esa infancia de principios del siglo XX no le resultan indiferente y así lo refleja en muchas de sus páginas: el niño tonto, el pastor, la chiquilla de las naranjas….Toda una galería de personajes que el poeta inmortaliza haciendo reflexionar al lector actual sobre la infancia doliente.

Observa también el poeta el sufrimiento de los animales, rechaza la crueldad con el perro sarnoso, las peleas de gallos, los burros que arrastran una carga más pesada de la que sus cuerpos aguantan. Huye de las aglomeraciones y sus lugares preferidos son espacios solitarios en los que poder disfrutar de la naturaleza.

Juan Ramón nos descubre los rincones de Moguer, su tierra y su mar, sus costumbres. Sus palabras nos invitan a caminar e imaginar el paisaje que van pintando las distintas estaciones. Es una contemplación gozosa de la naturaleza y también una metáfora permanente que nos hace difícil catalogar esta novela , tan próxima a la poesía pura. No hay prisa, el poeta se detiene y nosotros con él, recorriendo las imágenes creadas con palabras hermosas, escogidas, manteniendo el asombro de los primeros años.

“Platero y yo” es una conversación del poeta consigo mismo, con sus recuerdos. Es una historia impregnada por la melancolía y salpicada con momentos de fugaz alegría que se viven con intensidad.

Juan Ramón era realmente un hombre enfermo de tristeza y Zenobia una mujer extraordinaria que se comprometió con el mundo que le tocó vivir y desarrolló una valiosísima labor de traducción junto al poeta; compartieron la actividad docente y sus figuras están irremediablemente unidas . La enfermedad marcó la vida y la obra de este autor  dotándola de una profundidad y sensibilidad extremas y la compañía y el apoyo de Zenobia permitió que su figura fueran reconocida y valorada universalmente.

Me alegra que este centenario me animara a leer de nuevo “Platero y yo”. Comienzo ilusionada  la andadura del taller “Paseando con Platero”con el que me sumo a esta celebración y a las múltiples actividades que desde la  Fundación Zenobia – Juan Ramón Jiménez  y otras instituciones se van a desarrollar a lo largo del año. No dejéis de seguirlos en facebook.

Formación de usuarios: conoce tu biblioteca

12 Ago

 

¿Te sientes perdido al entrar a la biblioteca?, ¿ sabes que significan las etiquetas que aparecen en los libros,?,¿ no puedes localizar el material que te interesa?

Con este taller pretendemos convertir la  biblioteca en un espacio conocido en el que te muevas con la misma seguridad que en tu propia habitación. Mediante juegos y sencillos ejemplos , aprenderás qué es una signatura topográfica, qué significa la CDU o cómo funciona el catálogo de la biblioteca y te sorprenderá descubrir que al final de la sesión eres capaz de localizar cualquier material sin tener que recurrir al bibliotecario.

El taller se puede  desarrolla en una, dos o tres sesiones, adaptándonos  a las necesidades  del grupo, así como a su edad y capacidades y se dirige  tanto a adultos, como a alumnos de ESO, Bachillerato o Primaria.