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“Matarile,rile, rile”: rescatando palabras de infancia

18 Ene
chiquitines38

El corro de la patata

Hay  canciones, retahílas y poemas que han hilvanado desde hace siglos a las distintas generaciones. Pasaban de madres a hijas e iban configurando ese poso común que nos reafirmaba como miembros de una misma comunidad. La palabra como hilo conductor y también como espacio compartido en las familias, reunidas en torno a las historias, a los juegos, a las melodías…..así ha sido hasta ahora.
Por desgracia, los pequeños con los que me encuentro en las aulas han sustituido esas palabras por la sintonía de  las series de dibujos animados y los juegos tradicionales por algún otro que se desarrolla en la pantalla. Y es un hecho lamentable porque con la pérdida de nuestras tradiciones orales estamos perdiendo parte de nuestra propia identidad, y lo que es más triste, perdemos ese tiempo compartido en familia  que creaba vínculos indestructibles entre sus miembros.

 

El taller “Matarile, rile, rile”  propone un viaje al territorio feliz de la infancia. Las sesiones se han desarrollado a lo largo de todo un trimestre y han tenido como destinatarios a los alumnos de las escuelas de adultos. Planteado inicialmente como un  ejercicio de memoria, hemos recopilado en el taller refranes, jugado al corro, bailado diábolos y recuperado viejas historias que fueron contadas en otro tiempo alrededor de la hoguera.

Los años y la dura vida de trabajo que han tenido muchos de estos alumnos hacía que subieran con dificultad las escaleras que les conducían a sus clases, se quejaran de su mala cabeza y aseguraran ser incapaces de rescatar ni una sola de las melodías de infancia. Pero los recuerdos de infancia permanecen escritos con tinta indeleble en la memoria y bastaba una palabra, el inicio de un verso o el tarareo de una cancioncilla para que se produjera una verdadera avalancha de recuerdos.

No ha sido fácil la niñez de estas personas: la postguerra y sus miserias impidieron que acudieran a la escuela con asiduidad o que la tuvieran que abandonar demasiado pronto. Trabajar en el campo, cuidar de los hermanos más pequeños y ayudar en la casa era incompatible con esa infancia de 24 horas al día de la que disfrutan los niños actualmente. Pero con el taller de “Matarile” encontraron hueco para ser niños de nuevo y recuperar la risa despreocupada de los pocos años. Rescatamos, junto a los juegos y canciones,  también viejas palabras vinculadas en muchos casos a labores agrarias, nombres de herramientas que han sido sustituidos por maquinarias más sofisticadas o utensilios que han dejado de utilizarse. Construimos un diccionario de palabras olvidadas y paladeamos cada una de sus sílabas con auténtico placer: impedimos  que murieran recordándolas, porque somos conscientes que con el empobrecimiento de nuestra lengua nos hacemos también nosotros más pobres.

Confieso que siempre me resulta gozoso trabajar con los alumnos de las Escuelas de Adultos; la mayoría se encuentran entre los 60/90 años y siguen teniendo viva la curiosidad y el deseo de aprender. Disfrutan de un merecido descanso pero sigue “echando una mano” a los hijos y cuidando de los nietos con asiduidad. Ellas, pues son en su mayoría mujeres, son el último eslabón en esta cadena que tejen las tradiciones orales.

Yo ya he cumplido con mi tarea empoderando a esos niños eternos y haciéndoles reflexionar sobre la importancia de su labor ; ahora les toca a ellos recuperar el espacio compartido y hacer que  esas viejas canciones vuelvan a sonar en los hogares y en los centros escolares.

Os dejo aquí el enlace de un blog en el que comparten su experiencia en el taller de “Matarile”

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Matarile, rile, rile

16 Feb

Juegos sin edad¿ A qué jugaban nuestros abuelos, nuestros padres?, ¿a qué juegan nuestros hijos?

Esta actividad pretende acercar a las distintas generaciones y provocar el juego y la risa compartidas, convencidos de que no son los años los que nos separan, si no la falta de un espacio de encuentro en el que intercambiar recuerdos, juegos y experiencias.

Por ello, reunimos  en la biblioteca a jovenes estudiantes  con alumnos de la Escuela de Adultos: rapeamos, jugamos Músicas de ahora al corro, reímos con Antón Pirulero y disfrutamos de un rato innolvidable

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