Archivo | mayo, 2012

Leer o no leer: esta no es la cuestión

29 May

Se están desarrollando estos días en Málaga las III Jornadas “Mejor con un libro”, una iniciativa de Central Ciudadana más que loable.
Comenzaron con una mesa redonda que bajo el título “Medidas de fomento de la lectura” provocó un encendido debate sobre el principio irrenunciable de libertad en la práctica lectora, cuestión que creo que debemos matizar.
Partamos de la diferencia entre la lectura instrumental ( de la que no podemos prescindir ) y la lectura autónoma que se realiza por puro placer y que sí es opcional.
La primera es una herramienta insustituible para acceder al conocimiento, para situarnos en el mundo. El desarrollo de la competencia lectora no es una cuestión de gustos, es una cuestión de necesidad: debemos leer y aprender a superar todas las fases del proceso (decodificar, interactuar, comprender e interpretar) de la misma forma en la que aprendemos las reglas básicas de la aritmética. Y este aprendizaje requiere un entrenamiento, una constancia que no podemos dejar en manos de la voluntad del alumno. Está claro que si esta formación  se realiza desde el placer nos resultará mucho más fácil superar las distintas etapas; pero no siempre es así, en numerosas ocasiones nos vamos a encontrar con alumnos que no van a realizar un  acercamiento voluntario al libro, y es ahí donde toma fuerza la figura del mediador.
Leer no es fácil, leer requiere un esfuerzo por parte del lector y nuestra labor como mediadores se enfrenta al reto de hacer atractiva una actividad que resulta compleja, frente a otras como puede ser el visionado de una película, en la que el esfuerzo se minimiza.
El fomento de la lectura es una labor de seducción: tenemos que provocar el deseo en nuestros alumnos, despertar su interés por descubrir lo que las páginas esconden, la necesidad de ir más allá, y para ello todas las armas son válidas: lecturas compartidas, debates en clase, creación de blogs, utilización de las redes sociales, propuestas de textos derivados….todo lo que nos permita acercarnos a los libros y desarrollarnos como lectores competentes. La consolidación de las habilidades lectoras es progresiva, escalonada, vamos superando pruebas, enfrentándonos a textos más complejos con objetivos diversos, y esa práctica sistemática es la que nos va afianzando como lectores.
No voy a entrar en la polémica de las lecturas literarias obligatorias en los centros escolares, no podría ser objetiva ya que tuve la suerte de tener profesores magníficos que supieron acercarme los clásicos con su entusiasmo. Estoy convencida de que es posible este acercamiento pero también que hay que fragmentar, acompañar, versionar….
Existen buenos y malos libros y es responsabilidad nuestra como mediadores seleccionar textos de calidad y hacerlos accesible. Compaginar este criterio de calidad con la libertad de elección no es tan complejo como puede parecer : que los alumnos elijan aquello que quieren leer dentro de las opciones que hayamos puesto a su alcance teniendo en cuenta sus intereses y sus habilidades, textos que no sientan ajenos, pero también textos con los hagan crecer como lectores. Contemos con su opinión a la hora de la selección, tengamos en cuenta sus recomendaciones…. el simple hecho de hacerlos partícipes modificará su actitud ante ese libro que tienen la “obligación” de leer.
Leer no es una opción, leer hay que leer.

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Palabras en busca del lector

23 May

He clausurado hace unos días el taller “A las palabras , tu voz” dirigido a profesores del CEIP “La Axarquía”. Ha sido una experiencia muy satisfactoria en la que hemos reflexionado conjuntamente sobre la transcendencia que tiene una lectura cuidada a la hora de despertar el placer de leer entre los alumnos.
No vamos a cuestionar la habilidad de los docentes a la hora de realizar una lectura en voz alta: la mayoría son lectores sólidos, claros y conocedores de las claves que dan vida a un texto, pero no está de más que realicemos periódicamente una autocrítica que evitará convertir las lecturas en clase en un acto rutinario y monótono.
Leer es mucho más que la habilidad para descifrar un código, la lectura ha de ser ante todo un acto de comunicación, en la lectura en voz alta el texto toma forma y viaja para encontrarse con el oyente, tiene una dirección y un objetivo: que nuestro mensaje sea captado por aquellos que nos escuchan.
Las siguientes pautas pueden ayudarnos en nuestra tarea:
– Elegiremos textos que nos gusten: no podemos contagiar un placer que no sentimos
– Debemos preparar los textos, realizar una lectura previa para entender su sentido , su melodía , su ritmo
– Estableceremos vínculos con la mirada, con el gesto, enlazaremos a  nuestros oyentes con algo más que nuestra voz
– Utilizaremos los silencios para subrayar las palabras, para captar la atención de nuestros alumnos.
– Que nuestra voz se dirija a los corazones: este es el camino más rápido para llegar al entendimiento.
Y demos relevancia al hecho de la lectura, rodeémoslo de ceremonia, del respeto que este momento merece.
“Prohibido interrumpir, estamos leyendo”, decía un cartel en la puerta de una clase con una rotundidad que me sorprendió gratamente. Interrumpir una lectura es romper un hilo mágico, quebrar un sueño y hacernos volver bruscamente a la realidad. Si cuidamos estos encuentros lectores  y creamos un ambiente de expectación en torno a ellos estamos resaltando la importancia de la lectura  y convirtiéndola en algo extraordinario.
A veces tan sólo hace falta encender una vela, colgar un cartel y mirar a los ojos de nuestros alumnos, a veces basta evocar la voz de un profesor que nos leía en clase para desear emularlo.

No puedo olvidar las clases de lectura que tenía en la escuela, todos los viernes la maestra tomaba en sus manos el libro, se arreglaba sus anteojos y comenzaba a leer con una perfección absolutamente envidiable. Me fascinaba mirarla y escucharla, tenía una voz suave y clara que rompía el silencio reinante en la escuela, no cometía errores como yo, nunca se le trababa la lengua, nunca tartamudeaba y su rostro expresaba todo aquello que las palabras decía”

Bibliotecas escolares: una cruzada en solitario

8 May

A lo largo de este trimestre he realizado la actividad de “BIBLIOVIVA” en centros escolares de la ciudad de Málaga, lo que me ha permitido conocer de primera mano estos espacios construidos gracias al esfuerzo de unos docentes conscientes del valor de la biblioteca escolar (BE) como recurso pedagógico.
El fomento de la lectura es sin duda una de las tareas prioritarias que se debe plantear la BE: es fundamental propiciar en ella el encuentro lúdico con los libros, favorecer la lectura autónoma y, como consecuencia, consolidar las habilidades lectoras de los alumnos . Atravesar su puerta debe significar adentrarse en un mundo alejado de las obligaciones donde los libros esperen a los lectores con la generosidad de un buen amigo.
Conseguir que el alumnado se acerque libremente a la BE requiere , en primer lugar, una toma de conciencia de su importancia por parte de todo el claustro de profesores y esa toma de conciencia debe llevar aparejada un compromiso sólido y programado de colaboración con el equipo de la biblioteca, que en mucho de los casos es unipersonal.
Es este un trabajo muy duro para llevar a cabo en solitario; al margen de la tediosa labor de catalogación y etiquetado, la BE requiere un esfuerzo constante para transformarse en un espacio vivo, abierto el mayor número posible de horas, con visitas programadas en la que todos los cursos estén incluidos y en las que la formación de usuarios se realice sistemáticamente. Actividades de dinamización que den visibilidad a los fondos y en las que los alumnos sean los protagonistas , son imprescindibles para conseguir que la BE cumpla el objetivo para lo que fue creada.
Insisto en el compromiso. En los casos en que esa importancia no es asumida por la comunidad educativa, depende de la buena voluntad del responsable, de las escasas horas que le puede dedicar y, en muchas ocasiones, su traslado a otro centro supone el abandono de la BE y la pérdida de todo el trabajo realizado hasta entonces. Esta es la realidad. Algunos docentes confiesan sin pudor no conocer la BE de su centro; respuestas como “eso no lo llevo yo” o “soy de ciencias” son habituales y me reafirman en la idea de que aún queda mucho camino por recorrer.
No quiero ser pesimista: hemos avanzado, y mucho. Las BE malagueñas son un referente dentro y fuera de nuestra comunidad y lo avalan los numerosos premios que han cosechado en los últimos años. Los responsables de las BE son inmunes al desánimo, ponen pasión e ilusión en su labor y creen firmemente en la relevancia de este recurso. También la legislación existente en nuestra comunidad garantiza la viabilidad de las BE y aunque los medios se han reducido, su aplicación rigurosa redundaría en la consolidación de estas y en la rentabilidad del esfuerzo invertido.
Creo que debemos reflexionar y valorar el trabajo de los bibliotecarios escolares y reforzar sus actuaciones;  a estos, les animo a que inicien el curso con un taller de formación de usuarios destinado a sus propios compañeros….. el resultado puede sorprender a todos.

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