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“El cuento infantil y otros géneros literarios infantiles y juveniles”

14 Jun

Llega el verano y con él , tiempo para poder abordar la lectura de novelas interminables y libros profesionales que el ajetreo cotidiano no nos permite.

Para los que de algún modo nos dedicamos a mediar entre libros y lectores,  “El cuento infantil y otros géneros literarios infantiles y juveniles”  de Isabel Borda Crespo, publicado por Aljibe,  debe encontrar un hueco en nuestra maleta veraniega para quedarse a la vuelta de las vacaciones  muy a mano y  acompañarnos en nuestra tarea diaria.

Isabel Borda Crespo es profesora de Literatura Infantil  en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga desde hace más de veinte años y sobre todo, es una lectoras incansable y  apasionada. Isabel escribe con conocimiento de causa y con la claridad que la docencia propicia. Según confiesa la propia autora, en los orígenes de este libro está el deseo de dar a sus alumnos una herramienta útil para realizar la labor de mediación lectora que debe asumir todo maestro, pero en mi opinión, este libro tiene un público mucho más amplio que aquel para el que Borda lo concibió, siendo un libro de referencia para padres, bibliotecarios y profesores que quieran adentrarse en la literatura infantil con algunas certezas.

Estructurado cada capítulo en torno a un género,  partimos de la identificación del mismo, descubrimos los cambios sufridos a lo largo de los años y cerramos con una cuidadísima selección de títulos que harán las delicias de los lectores y facilita la labor a los mediadores. Conocer la evolución de  un género nos permite adentrarnos en la propia historia pues la literatura, tanto adulta como infantil, es el reflejo de la sociedad en la que nace y me gusta pensar que también la responsable del cambio de la misma. Confieso que me ha resultado especialmente placentero ese paseo por los libros que llenaron mi infancia e imagino  que les ocurrirá otro tanto a mis coetáneos. Para las nuevas generaciones supondrá una inmersión en la literatura de los dos últimos siglos a la que espero se enfrenten con una mirada curiosa y crítica.

El capítulo dedicado a la poesía  abarca desde los juegos de rima de la infancia hasta poemarios de autores actuales como Mar Benegas o Raúl Vacas, adentrándonos  con sencillez en la lírica infantil.

El teatro es el protagonista del tercer capítulo en el que se  destaca el valor  de este género literario como herramienta didáctica y de educación emocional.

Pero es, sin duda alguna, el capítulo dedicado al álbum ilustrado el que resulta más novedoso, y no sólo por ser “el producto revelación del siglo XXI en la literatura infantil” sino por dar las  claves de este género desconocido para una gran mayoría  y desvelar su enorme potencial.

El álbum ilustrado es un producto diseñado para seducir en el que todos y cada uno de los elementos tienen una función narrativa: desde las guardas a la tipografía, el tamaño, color o la disposición  en la página. Es la imagen la primera que llama la atención del lector, incidiendo directamente en la emoción y logrando una simbiosis con el texto que refuerza y multiplica la fuerza narrativa del género. Un género que favorece la lectura compartida, diluyendo la barrera adulto/ niño, por poseer en su naturaleza intrínseca distintos niveles de comprensión, lo que queda avalado por  el crecimiento exponencial del número de lectores adultos . En un mundo dominado por la imagen, el álbum ilustrado supone no solo un aprendizaje estético, sino que  prepara al lector para decodificar el mundo más allá de las páginas del libro….de todo esto nos habla Isabel Borda  acompañando sus reflexiones con numerosos ejemplos.

“De tebeos, historietas y cómics” es el título del capítulo con el que  cierra el libro, sintetizando en el mismo la evolución de este género que  se ha ido prestigiando a lo largo de los años y  es citado por muchos de nuestros escritores consagrados como elemento imprescindible en su formación lectora. Género versátil que permite un acercamiento al niño y al adulto, perfilándose  las diferencias de público  más en función de la temática que del formato. En  palabras de Trabado  Cabado, este género en permanente cambio, “nace de contarle a un adulto cosas como si fuera un niño”.

Espero que estas líneas os animen a acercarnos a este libro de atractivo diseño y muy visual, que permite pasar las páginas recreándose en las portadas e ilustraciones que salpican sus hojas  y en la que podemos encontrar webs de referencia y una amplia bibliografía para quien quiera seguir profundizando en el tema.

Isabel Borda Crespo ha conseguido un difícil equilibrio entre erudición y divulgación, escribiendo un manual accesible que, estoy convencida,  resultará del agrado tanto de  expertos como de  profanos en el tema.

¡¡Feliz lectura!!

 

 

Leer en clase: consejos para docentes

17 Sep
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Cecile Mancion

Hace unos años recibí alborozada la noticia de que se iba a establecer un tiempo de lectura obligatoria en los colegios; que las palabras lectura y obligación vayan unidas no es algo que me guste, pero pensé que podía ser una oportunidad para dar relevancia al hecho de leer, para compartir lecturas y comentarios y construir poco a poco esa deseable comunidad de lectores.

En algunos centros aprovecharon la obligatoriedad de la norma para animar a sus alumnos a que llevaran su libro favorito a clase y utilizaran esa hora para continuar con la lectura. Los profesores daban ejemplo  haciendo  otro tanto y convirtiéndose en modelos a imitar por sus alumnos. Ya he recogido en este blog alguna experiencia en este sentido. A veces convertir la lectura en un hecho extraordinario es tan simple como hacer que suene una campanita a lo largo de los pasillos anunciando  que se inicia un tiempo de lectura libre dentro de las paredes del colegio, sonido que puede escucharse en el momento más inesperado y que es recibido siempre con alborozo por parte de los alumnos.

Pero por desgracia, en otros centros de enseñanza,  los profesores aprovechan para corregir exámenes y  los alumnos para terminar tareas o centrarse en sus libros de texto rompiendo con el  espíritu lúdico  de esa propuesta de lectura. Me gusta pensar que son minoría y que la mayor parte de los docentes utilizan este tiempo para leer a sus alumnos: elegir un texto adecuado y darle forma es la mejor manera de crear afición por la lectura. A veces, un mismo libro es el  que acompaña a lo largo del curso a los alumnos, suspendiéndose su lectura diaria en un momento álgido de la narración. Otras veces es un poema, un relato corto o un fragmento que sirve como detonante del deseo y anima a los alumnos a interesarse por el título. En cualquier caso, es un momento  deseado por todos, una práctica  eficaz y sencilla que  podemos llevar a cabo en nuestra clase.

Conozco a una profesora de la universidad de Málaga, Isabel Borda Crespo, que lee a sus alumnos de magisterio diariamente un álbum ilustrado. Con este simple gesto está despertando entre ellos el gusto por un género que les va a resultar muy útil cuando ejerzan la docencia, y al mismo tiempo, les da a conocer una serie de títulos que podrán utilizar con sus futuros alumnos. Sé que están tremendamente agradecidos por esa lectura diaria.

¿Y a los adolescentes, nos atrevemos a leerles a ellos también?. Por supuesto, quizá son  los más necesitados de ese espacio de sosiego que se crea con la lectura en voz alta, rompiendo el ritmo vertiginoso que las nuevas tecnologías imprimen en su día a día. Mi experiencia es que escuchan con atención, que les gusta que  les lean y que debemos de aprovechar ese momento para animarlos a compartir sus propias lecturas. Recomiendo a menudo “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano  y el de “Ajuar funerario” de Fernando Iwasaki, recopilación de relatos cortos en los que el humor y lo macabro van de la mano y que por su brevedad se adapta a los   escasos tiempos que permiten las apretadas programaciones.

Os animo a que leáis a diario a vuestros alumnos a lo largo de este curso, que recuperéis esa vieja práctica,  estoy convencida de que esta buena rutina dará sus frutos.

Cooperación bibliotecaria: soledades y antídotos

3 Jun

  cooperaciontumblr_nl46331VBS1qkaoroo1_500   ¿Son soñadores?, ¿adoran la lectura?, ¿están dispuestos a trabajar horas extras en la biblioteca de su centro?. ¿Se sienten preparados para afrontar su tarea en solitario?. ¿Tiene asumido que la biblioteca es responsabilidad únicamente suya aunque tenga un “equipo de apoyo” que realmente no es ninguna de las dos cosas?.¿Están dispuestos a convertirse en decoradores, investigadores, cuentacuentos?, ¿desarrollará proyectos documentales que llevan aparejados un sinfín de tareas?, ¿seleccionará libros, webs y otros materiales y los organizará para que resulten accesibles?. ¿Es hábil con las manualidades?….Si su respuesta es afirmativa es usted el candidato perfecto para desarrollar la función de bibliotecario en cualquier centro educativo de nuestra geografía.

La profesión de bibliotecarios es una profesión dura. Los docentes responsables de los BECREA se enfrentan con una vasta tarea para la que cuentan en la mayoría de los casos con un presupuesto limitado, un tiempo escasísimo y sobre todo, una exigua o inexistente colaboración del resto del claustro.

Sí, estoy convencida de que el mayor problema al que se enfrentan estos profesionales es a la falta de apoyo de los propios compañeros. “La biblioteca es del bibliotecario” y a él o a ella le corresponde asumir la responsabilidad de convertirla en un espacio vivo desde el que promover no solo actividades de fomento de la lectura, sino una nueva forma de entender el la enseñanza, o el aprendizaje, que es palabra más adecuada en el entorno del BECREA.

A pesar de la obligatoriedad de contar con un equipo de apoyo, la mayor parte de las veces el nombramiento se limita a cumplir con un requisito administrativo y no supone, salvo honrosas excepciones, un apoyo real al proyecto de biblioteca. Reflexionemos y saquemos conclusiones: quizá nuestra primera tarea ha de ser la de convencer a nuestros compañeros del enorme valor que tiene el BECREA como herramienta de renovación pedagógica, y tal vez desde ese convencimiento se animen a sumar esfuerzos.

El siguiente paso ha de ser el de constituir grupos de cooperación en los que colaborar conjuntamente con los responsables de las bibliotecas de otros centros de enseñanza. Pensemos que estos grupos van a propiciar el encuentro, humano y profesional, con personas que tienen los mismos problemas e ilusiones que nosotros y que se enfrentan a diario con situaciones similares a las nuestras. Iniciamos el curso con un sinfín de proyectos en la cartera, pero la realidad va marcando las horas y muchos de ellos no llegan a ver la luz por carecer de tiempo y recursos para llevarlos a cabo.

Los grupos de cooperación bibliotecaria palían esas carencias: nos permiten dividir el trabajo, multiplicar los recursos, compartir materiales y elaborar proyectos conjuntos con los que ir construyendo una verdadera red de apoyo. Debemos afrontar las posibilidades que nos ofrece el grupo de cooperación como una forma de aligerar nuestra pesada carga y de rentabilizar nuestro trabajo haciéndolo más visible al mismo tiempo.

Redes y compromisos que podemos establecer también en la zona de influencia del centro: los ayuntamientos e instituciones de nuestra localidad, las familias y las bibliotecas públicas, recuperando el espíritu que animaba el movimiento de renovación pedagógica hace ya muchos años y que resulta ahora más necesario que nunca: educar en y para la sociedad.

Al fin y al cabo, la biblioteca escolar no es un espacio ni una colección de libros, es una idea, una forma nueva de concebir la educación que requiere el esfuerzo de todos para cumplir plenamente con su función.

Valga esta entrada como homenaje a esos incombustibles bibliotecarios/as y sirva como acicate para la constitución de grupos de cooperación bibliotecaria convencida de que son el mejor antídoto contra la soledad y evitan las bajas por desánimo.

Dejo un par de enlaces para ilustrar la bondad de estos grupos y las posibilidades que ofrece este trabajo colaborativo.

     http://zecobitorrox.blogspot.com.es/

    http://bibliotecasescolaresenredalbacete.blogspot.com.es/p/recursos-tema-2014-15-misterios-y.html

Ver para leer: el álbum ilustrado

1 Sep

Lectores por contagio

23 Nov

Esta semana he impartido un taller en el Centro de Profesores de la Axarquía para los responsables de las bibliotecas escolares de la zona.

Os dejo la presentación de la sesión y esta frase para la reflexión de Iris Rivera

Mediar es, de alguna manera, estar en el medio entre las personas y los libros. Claro que se puede estar ‘en el medio’ a la manera de una medianera… o a la manera de un puente. Al docente, al bibliotecario, al adulto que trabaja para volverse puente es al que damos el nombre de mediador.”

Lecturas obligatorias : nuevas estrategias

7 Oct

Conversando hace unos días con un joven estudiante  comprobé que sus lecturas en el instituto eran  muy similares a las que yo tenía en los años setenta, y que por desgracia, los métodos de evaluación de su profesora no habían cambiado sustancialmente . Lo sentí por él, consciente de las propuestas innovadoras de muchos docentes a los que conozco (real o virtualmente) y que se plantean día a día el reto de hacer accesibles las obras clásicas a sus alumnos.
No es tarea fácil, los textos clásicos les resultan ajenos, no utilizan su lenguaje, no les provocan los temas y no sienten cercanos a los protagonistas. Romper con esa sensación de ajenidad es el primer obstáculo que ha de sortear el docente. Recuerdo una lectura de Doña Perfecta de Benito P. Galdós, que compartí hace unos años con un grupo de alumnos de secundaria; esta novela de tesis no tuvo, como era de esperar , buena acogida entre los chicos. Convoqué entonces a un grupo que asistía al taller de teatro de la localidad y les pedí que se metieran en la piel de los personajes principales: tenían que pensar, sentir y hablar como ellos. Organizamos a continuación una rueda de prensa en la que el resto de sus compañeros los sometieron a una batería de preguntas cáusticas, al estilo de los programas de cotilleo tan de moda en nuestras televisiones, y los protagonistas contestaron tal y como lo habrían hecho los personajes de la novela. La experiencia fue muy enriquecedora: los alumnos descubrieron que ese título, en principio tan alejado de sus intereses trataba muchos temas que les concernían: las relaciones familiares, los convencionalismos sociales, la religión, la justicia….muchas cuestiones salieron a debate y este resultó tan encendido como los que aparecen en las pantallas. Los personajes se convirtieron en reales y alguno se aventuró a plantear un desenlace diferente que los hiciera más felices.

El uso de las tic ha multiplicado las posibilidades de un acercamiento novedoso a nuestros autores ; experiencias como la del club de lectura virtual que desarrolló Pep Bruno hace ya unos años entorno al Quijote abrían el camino a la utilización de internet como herramienta de fomento lector.

En Sevilla el proyecto del profesor Nacho Gallardo “REDsidencia de Estudiantes”  propone la utilización de las redes sociales para conocer en profundidad a la Generación del 27 . En palabras del propio docente “este proyecto trata de imaginar cómo serían, en la actualidad, las relaciones entre los amigos que formaron este grupo. Posiblemente aprovecharían las nuevas tecnologías para compartir ideas, textos, fotografías, vídeos… Posiblemente participarían en alguna red social para estar en contacto en todo momento, utilizando para ello los distintos dispositivos móviles a nuestro alcance”
La creación de esta “Residencia de Estudiantes Virtual” me parece una acertadísima propuesta  que consigue no solo el conocimiento de los autores y sus obras, sino de la convulsa época en la que estas vieron la luz.

De la mano de Aurelia Molina, profesora en el IES “Concha Méndez Cuesta” de Torremolinos, nos llega “Duelo de poetas en la red” , proyecto en el que se propone a los alumnos la creación de sonetos estableciendo un “duelo virtual” en el que deberán asumir como propia la rivalidad existente entre dos autores muy significativos: Góngora y Quevedo.

     Os animo a que os adentréis en estos proyectos desglosados paso a paso en los enlaces con enorme generosidad . Unos ejemplos magníficos de los que aprender.

“Lo que cuentes, cuenta”. Leer en casa.

17 Sep

                Se inicia el curso escolar y con él mi ronda de  talleres en los centros educativos sobre el fomento de la lectura en los hogares. No es tarea sencilla el conseguir formar un pequeño grupo de padres y madres  interesados en el tema, y no porque no sean conscientes de la importancia de la lectura, sino porque delegan en los docentes toda la responsabilidad sin entender los diferentes itinerarios con los que familia y escuela contribuyen a la formación del lector.
Según el informe Pisa, la competencia lectora de los jóvenes que desarrollaron hábitos lectores en el ámbito familiar es muy superior a la de aquellos que crecieron ajenos a dichas prácticas. La familia tiene un claro compromiso en este tema; como dice Mercé Escardó, la construcción del lector requiere hacer trenza y no cadena, es decir, actuar todos a la vez y no uno detrás de otro. Comencemos pues una labor de trenzado en la que escuela, familia y biblioteca aunen esfuerzos para formar lectores competentes; el entramado dará fuerza y consistencia a las actuaciones y la pérdida de uno de los cabos debilitará  el resultado.
Leamos en casa, leamos con nuestros hijos   y disfrutemos de esas lecturas compartidas  sin perder un minuto más. Os dejo el enlace del taller .

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