INSTRUMENTAL . Memorias de música, medicina y locura.

21 Mar

índiceConfieso que me ha sobrecogido la lectura de “Instrumental”. James Rhodes, reconocido concertista, escritor y renovador de la música clásica ha escrito unas memorias en las que habla sin tapujos de los abusos sexuales que sufrió en su infancia y las secuelas que estas violaciones reiteradas han dejado en su vida. Hablar de ello en primera persona, sin recrearse pero también sin esconderse no ha debido de resultarle fácil, pero nadie mejor que él sabe de la necesidad de visibilizar ese tipo de acciones para que la sociedad tome medidas y evite que estos actos se repitan y queden impunes.

La fragilidad de una criatura de seis años nos provoca un rechazo visceral hacia los que ejercen este tipo de violencia con la brutalidad que el libro nos insinúa. La inocencia no se puede perder a esa edad, pero ¿cómo seguir confiando en el ser humano después de estas agresiones invisibles para el resto de la gente?. Da miedo pensar en la cantidad de historias similares que quedan silenciadas marcando para siempre a los protagonistas, que arrastran de por vida problemas de todo tipo. Mente perversa la que hace sentir a la víctima como culpable y le obliga a esconder y callar las vejaciones sufridas.

Aterra pensar en el sufrimiento diario, en la sordera de aquellos que lo rodeaban ante sus súplicas y, sobre todo, la quiebra de la esperanza, la autodegradación sobrevenida después de una experiencia tan traumática. Convertirse en otro, mentir, prostituirse por un helado, vivir con el asco como parte de la vida, desdoblarse para poder descansar durante unas horas …terrible.

Sólo la inteligencia privilegiada del autor, que se enfrenta a sus monstruos con perseverancia, logran convertir este libro en todo un ejemplo de lucha por la propia vida. La música, la toma de conciencia de la necesidad de ayuda y también el encuentro con personas maravillosas, generosas y sinceras que no le permitieron esconderse de sí mismo, han logrado que este suicida reincidente consiga reunir el valor necesario para exorcizar su dolor.

El tono del escrito, directo, como si de una conversación se tratara, provoca una empatía inmediata y permite que acompañemos al autor por el infierno de sus días. Junto al dolor, encontramos amores incondicionales, amistad y generosidad que llegan en muchos casos de mano de desconocidos, y sobre todo, la pasión desbordada por la música que se convierte en herramienta terapéutica.

“Es un hecho irrefutable que la música me ha salvado la vida de una forma literal, y creo que también la de un montón de personas más. Ofrece compañía cuando no la hay, comprensión cuando reina el desconcierto, consuelo cuando se siente angustia, y una energía pura y sin contaminar cuando lo que queda es una cáscara vacía de destrucción y agotamiento”.

Cada uno de los capítulos va encabezado por una pieza de música clásica y una breve biografía sobre el autor y las circunstancias de creación de la obra. No escucho con asiduidad este tipo de música, pero he simultaneado la lectura con la audición de las obras recomendadas y descubierto una maravillosa selección que me ha conmovido de la misma manera que lo han hecho las palabras del autor. Vidas también desgarradas y llenas de sufrimiento la de muchos de estos grandes músicos e intérpretes, haciéndome pensar que a menudo es la necesidad de compensar el dolor lo que provoca la creación de  sublimes piezas de arte.

Que la vida es una lucha no es algo que descubramos a estas alturas, pero por suerte, no a todos nos ha tocado vivir permanentemente en la trinchera. Los problemas personales se ven minimizados ante la historia de James Rhodes que, sin embargo, logra comenzar una y mil veces a reconstruirse desde la nada. Y triunfar, amar, luchar por lo que quiere y ser consecuente, asumiendo responsabilidades y desvelando una nueva forma de interpretar y acercar la música clásica a los profanos. Me descubro ante este autor y agradezco su valentía y sinceridad. Hay mucho horror pero también mucha vida, mucha pasión y mucha música en estas páginas.

Cerramos con la última cita de Schumann en el libro: “Mandar luz a la oscuridad del corazón de los hombres: ése es el deber del artista”. Creo que todos tenemos ese deber, hagamos lo que hagamos en nuestra vida.

Os dejo el enlace web  donde podemos acceder de forma directa a la banda sonora de este libro. Tendremos a James Rhodes  en Málaga compartiendo con nosotros la Noche de los Libros en la Térmica el día 21 de abril.No dejéis de ir.

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2 comentarios to “INSTRUMENTAL . Memorias de música, medicina y locura.”

  1. Andrea Vinci abril 1, 2017 a 5:54 pm #

    iremos a La noche de los Libros… of course

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