Construyendo lectores : familia y escuela

12 Mar

monica familiaConfieso que este año recibí con enorme entusiasmo el hecho de que se hubiera implantado el programa de “Familias Lectoras” en muchos centros de enseñanza de Andalucía. Me gustaba que ese proyecto, que se inició en el “Congreso de Familias Lectoras” en Granada y al que se le dio continuidad con la “Colección Familias Lectoras”, se plasmara en actuaciones concretas en las que familia y escuela caminaran de la mano.

El hecho de darle existencia formal al programa era necesario; por un lado porque es una manera de reconocer oficialmente el esfuerzo de muchos docentes que se implican más allá de sus horarios y obligaciones en fomentar el hábito lector, por otro porque esa formalidad permite una mínima dotación de fondos para acciones formativas y porque contribuye a la creación de una comunidad que intercambia material, comparte experiencias y se siente acompañada virtualmente en las plataformas de BECREA.

Un elemento innovador  que dota al proyecto de una enorme fuerza es la participación en un plano de igualdad de familias y docentes. Las acciones formativas se abrieron desde el primer momento a la participación de las familias. Aprender y hacerlo juntos con el objetivo común de fomentar el placer de la lectura entre los más jóvenes: encuentros con autores, talleres, narraciones  y representaciones teatrales en los que familias y docentes puedan asistir como compañeros.

Es cierto que será el centro escolar el que marque en un primer momento las actuaciones y que es responsabilidad de los docentes concienciar, informar y formar a esos padres que se enfrentan a la tarea , en el mejor de los casos, con mucha ilusión y pocos recursos. Pero a medida que estas familias crezcan y se impliquen debemos darle mayor autonomía y participación  en las actividades que se organicen en la BE alentando  las iniciativas que nos propongan de forma espontánea y contando, como elemento imprescindible en esta andadura, con los abuelos.

Si hay un punto en el que tenemos que insistir es en el carácter placentero de esa lectura en familia, desligarlo de esas otras lecturas obligatoria que los chicos tendrán que hacer en la casa como refuerzo a las tareas escolares y en las que también tendrán que acompañarlos como padres. El contrato lector, bien intencionado en cuanto al compromiso, puede dar lugar a confusión y provocar justo el efecto contrario del que se pretendemos. Recuerdo una madre que me comentaba orgullosa que no dejaba que su hijo se durmiera “sin que hubiera leído al menos  una hora, aunque estemos dando cabezadas”…errores como el de esta bienintencionada y sufridora  madre son los que debemos evitar dejando muy claro que nuestro compromiso habrá de ser con el placer y los  afectos utilizando el libro como excusa.

Leer y hacerlo juntos, divertirnos, comentar nuestras impresiones y sentir que el premio, el mejor premio, es el de la lectura compartida.

Os dejo el enlace a uno del blog “La manzana lectora” en el que las buenas ideas y el entusiasmo están comenzando a dar su fruto.

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6 comentarios to “Construyendo lectores : familia y escuela”

  1. Andrés García Carrión marzo 20, 2014 a 4:05 pm #

    Hola…
    Como maestro y escritor agradezco estos programas… cada día, en mi cole, intento llevar un cuento, un relato, una pequeña historia a los niños… gracias y un saludo

    • Rocio marzo 31, 2014 a 9:55 am #

      Gracias por tu comentario Andrés, realmente estos programas ayudan a construir esa sociedad lectora que todos queremos. La lectura diaria de cuentos o poemas es la mejor arma con la que contamos, y también la más sencilla.Felicidades por tu labor

  2. Luis Arizaleta marzo 27, 2014 a 10:44 am #

    Buenos días, Rocío (y lectores de tu blog).

    Como sabes, soy uno de los autores de la colección “Familias Lectoras” – “Clubs de Lectores en Familias” es el título de mi aportación-, publicada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía en abril de 2013, y quedé muy sorprendido al saber qué metodología se iba a aplicar en Centros escolares de Andalucía, durante el curso 2013-2014, para incentivar la participación de padres y madres en los procesos de educación literaria de sus hijos e hijas: los “contratos lectores”.

    Conozco los denominados “contratos lectores” desde que fueron promovidos en el año 2000 por la Consejería de Educación de Navarra, donde vivo, en el contexto de un extinto “Proyecto Atlante”. La percepción de obligatoriedad asociada al éxito escolar -entendido como “buenas notas”-, la evaluación cuantitativa, la carencia de una orientación precisa sobre literatura de calidad y adecuada a la edad de los lectores, la disociación, en fin, respecto a la idea de que leer juntos es disfrutar en compañía, crear un mundo imaginario compartido, voluntario, atractivo y deseable, encaminan ese tipo de propuestas metodológicas hacia la competitividad y el afán acumulativo.

    Leer es construir sentido de la experiencia de la vida a partir del acercamiento a la belleza y la hondura, de la indagación en la diversidad imaginaria. Construir lectores nunca podrá ser contar cuántos libros han sido leídos.

    Lamento contemplar esta nueva incursión en ese ya prototípico problema de la educación en España: la reiterada incongruencia entre lo que reflexionamos y lo que aplicamos, la incapacidad para consensuar cómo se aprende y cómo se ha de enseñar para aprender -que no es repetir lo retenido ni contar el número de respuestas que repiten lo declarado por alguien externo a mí-, sino desarrollar las propias competencias – en este caso, comunicativas, culturales y artísticas – para lograr una vida lo más plena posible, personal y socialmente plena.

    En fin… así vamos.
    Un abrazo,
    Luis Arizaleta

    • Rocio marzo 31, 2014 a 10:40 am #

      Buenos días Luis, me alegra mucho encontrar tu comentario en mi blog y sentirte compañero no solo en la Colección de Familias Lectoras ( mi cuaderno es el de “Enseñar a leer en infantil y primaria”), sino en esta reflexión sobre la necesidad de vincular la lectura al placer y alejarla de los formalismos con los que nos empeñamos en rodear el hecho lector.
      Siento que hay una contradicción entre el ideario de este proyecto desde sus inicios , hermoso y acertado , y esa pérdida de libertad que supone el contrato. Es terrible que se cuantifique la lectura y que se desligue el aprendizaje del placer. ¿Si es divertido no sirve, no es “rentable” académicamente?. Precisamente lo que da fuerza a la lectura en familia es su carácter no obligatorio, la gratuidad de ese encuentro lector y humano que se aleja de cualquier evaluación y que, precisamente por eso , tiene una enorme fuerza educadora. Parece que no aprendemos en cabeza ajena y necesitamos reflexionar sobre experiencias como la que nos cuentas de Navarra para no repetir los errores.
      Mi contacto con los docentes me hace tener una enorme esperanza en este proyecto a pesar de su burocratización, hay muchos profesores que saben sortear los escollos y que están construyendo con las familias espacios conjuntos de lectura y diversión que realmente consolidarán a ese lector entusiasta y profundo con el que todos soñamos.
      No obligar, sino implicar, entusiasmar, concienciar a las familias….ese es el camino, en él andamos.
      Gracias por enriquecer esta entrada con tu reflexión , un abrazo
      Rocío

      • Luis Arizaleta abril 1, 2014 a 3:48 pm #

        Sí, me alegro de coincidir contigo, Rocío.

        Se trata de compartir la experiencia satisfactoria de leer, de cionstruir significado, divertirse, emocionarse, quedarse pensativo…, ¿no?

        Además, eso es también evaluable -aunque no mediante esos protocolos cuantitativos, meramente sumatorios-. Esta mañana, sin ir más lejos, me tocaba corregir unos recursos didácticos creados al amparo del Zero Project (Harvard University: http://www.pz.harvard.edu/ ), bajo la orientación de la teoría de las Inteligencias Múltiples, de Gardner, y de otras aportacionmes didácticas semejantes, y me alegraba de comprobar cómo la integración entre ideas, emociones y habilidades, reflexión individual y cooperación, diálogo y pensamiento, experiencia particular y feedback de los otros… puede aportar comprensión aplicable y evaluable, metaconocimiento que puede comprobarse por cómo nos hace aprender mejor y evolucionar.

        No estamos solos… aunque, a veces, lo parezca.

        ¡Suerte! y un abrazo,
        Luis Arizaleta

      • Rocio Anton Cortes abril 7, 2014 a 4:34 pm #

        Cierto Luis, leer como vivimos: experimentando, relacionando, recordando, sintiendo…
        Un abrazo para ti

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