“Emprender por amor a los libros”

17 Feb

c2j-ed2xuaevu2mEl día 14 de febrero, en la sede del Centro Andaluz de las Letras y  bajo el sugerente  título  “Emprender por amor a los libros: entre el ocio y el negocio”, se desarrolló un encuentro entre distintos profesionales del sector.

Abriendo puertas estuvo Ana Cabello, gestora cultural y organizadora de la jornada, que nos dio una visión general de la situación del mundo del libro y la edición  hablando de la necesidad de innovar  y reinventarnos cada día para acomodarnos a las demandas del mercado y a las nuevas formas de lectura y de cultura. Los “letraheridos” asistentes la acompañamos en un vertiginoso viaje  por exitosas experiencias  de librerías y editoriales  haciéndonos reflexionar sobre la necesidad de que  “cuadren los números”  en este mundo de letras.

Jesús Otala, responsable de la librería Proteo/Prometeo, nos desveló los orígenes de la librería, un refugio de libertad durante los años de la dictadura que mantiene vivo  su compromiso social. La flexibilidad como arma para sobrevivir en tiempos de crisis y la necesidad de establecer sinergias  buscando nuevas formas de acercarse al lector lo convierten en un ejemplo a seguir en estos tiempos difíciles para las librerías.

Ana Morilla compagina su labor de escritora, docente y editora. Multiplicar los caminos y las oportunidades fue el núcleo de su mensaje, claro y fresco como su persona. Establecer colaboraciones con otras editoriales  y cultivar los vínculos personales, su mejor estrategia de marketing.

Alicia Acosta llegó con el corazón en la mano y la libertad como bandera. Las palabras de Daniel Pennac en su voz fueron un auténtico regalo y su dilatada experiencia como narradora, en contacto directo con lectores de todas las edades, nos dieron claves sencillas e infalibles para consolidar lectores: un buen libro, una lectura vinculante y los afectos como material de ensamblaje.

Ferrán Fernández, poeta y  editor de Luces de Gálibo nos confesó su lucha contracorriente  por mantener  a flote un sueño. El orgullo con el que hablaba de sus libros, la libertad con la que selecciona los títulos y la cuidada edición de su colección nos hicieron minimizar los asuntos contables.

Clara Canela, editora de Canica Books hizo una sencilla exposición  de lo que supone el oficio de editor. Su formación empresarial y el conocimiento profundo del álbum ilustrado han permitido la viabilidad de esta joven empresa en la que prima el criterio de calidad y en la que cada libro ha sido mimado hasta el último detalle. Tal y como nos confió Emmanuel  Lafont, una parte importante del éxito de Canica Books reside en la cálida personalidad de la editora  y  en su respeto profundo por el autor. Pasión y juego fueron las consignas de este artista que se considera un privilegiado por seguir disfrutando cada día con su trabajo y cuya obra os animo a conocer.

Nacho de Castro nos presentó la plataforma Nubico, definido como el Spotify libresco,  una prometedora empresa en expansión que facilita por un precio  reducido el acceso a una gran cantidad de títulos que permite su lectura en distintos dispositivos. Le auguramos un rápido crecimiento.

Borja Martínez, editor de la revista Leer, nos recordó la sólida trayectoria de la publicación culminando la jornada con la intervención de Manuel Gil, escritor y actual director de la Feria del Libro de Madrid, con el título  “Los futuros del libro: papel vs. digital”. Necesaria reflexión la de ajustar la oferta a la demanda,  aumentar el tamaño de las editoriales y repensar el papel de estas teniendo en cuenta el crecimiento exponencial de la lectura digital que obliga a formar a nuevos profesionales en este ámbito. Reivindicó la importancia de la industria del libro y su necesidad de ser apoyada desde las instituciones públicas.

Nos supo a poco el networking con el que se clausuró la jornada en la que distintos emprendedores del mundo del libro dieron a conocer su proyecto: Estrategias para artistas, Magic Books, Relatos de una lengua, Spectador Producciones y Zoque. Propuestas frescas y creativas que abren nuevos caminos de acceso  a  la lectura.

La jornada, intensa y gratificante, dejó poco tiempo para el diálogo aunque permitió expresar el deseo de seguir provocando sinergias para incrementar el número de lectores en nuestro país. Lamenté que no hubiera docentes y bibliotecarios entre los asistentes, seguro que en su condición de mediadores de la lectura hubieran podido aportar alguna idea.

Felicidades a los organizadores.

“Matarile,rile, rile”: rescatando palabras de infancia

18 Ene
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El corro de la patata

Hay  canciones, retahílas y poemas que han hilvanado desde hace siglos a las distintas generaciones. Pasaban de madres a hijas e iban configurando ese poso común que nos reafirmaba como miembros de una misma comunidad. La palabra como hilo conductor y también como espacio compartido en las familias, reunidas en torno a las historias, a los juegos, a las melodías…..así ha sido hasta ahora.
Por desgracia, los pequeños con los que me encuentro en las aulas han sustituido esas palabras por la sintonía de  las series de dibujos animados y los juegos tradicionales por algún otro que se desarrolla en la pantalla. Y es un hecho lamentable porque con la pérdida de nuestras tradiciones orales estamos perdiendo parte de nuestra propia identidad, y lo que es más triste, perdemos ese tiempo compartido en familia  que creaba vínculos indestructibles entre sus miembros.

 

El taller “Matarile, rile, rile”  propone un viaje al territorio feliz de la infancia. Las sesiones se han desarrollado a lo largo de todo un trimestre y han tenido como destinatarios a los alumnos de las escuelas de adultos. Planteado inicialmente como un  ejercicio de memoria, hemos recopilado en el taller refranes, jugado al corro, bailado diábolos y recuperado viejas historias que fueron contadas en otro tiempo alrededor de la hoguera.

Los años y la dura vida de trabajo que han tenido muchos de estos alumnos hacía que subieran con dificultad las escaleras que les conducían a sus clases, se quejaran de su mala cabeza y aseguraran ser incapaces de rescatar ni una sola de las melodías de infancia. Pero los recuerdos de infancia permanecen escritos con tinta indeleble en la memoria y bastaba una palabra, el inicio de un verso o el tarareo de una cancioncilla para que se produjera una verdadera avalancha de recuerdos.

No ha sido fácil la niñez de estas personas: la postguerra y sus miserias impidieron que acudieran a la escuela con asiduidad o que la tuvieran que abandonar demasiado pronto. Trabajar en el campo, cuidar de los hermanos más pequeños y ayudar en la casa era incompatible con esa infancia de 24 horas al día de la que disfrutan los niños actualmente. Pero con el taller de “Matarile” encontraron hueco para ser niños de nuevo y recuperar la risa despreocupada de los pocos años. Rescatamos, junto a los juegos y canciones,  también viejas palabras vinculadas en muchos casos a labores agrarias, nombres de herramientas que han sido sustituidos por maquinarias más sofisticadas o utensilios que han dejado de utilizarse. Construimos un diccionario de palabras olvidadas y paladeamos cada una de sus sílabas con auténtico placer: impedimos  que murieran recordándolas, porque somos conscientes que con el empobrecimiento de nuestra lengua nos hacemos también nosotros más pobres.

Confieso que siempre me resulta gozoso trabajar con los alumnos de las Escuelas de Adultos; la mayoría se encuentran entre los 60/90 años y siguen teniendo viva la curiosidad y el deseo de aprender. Disfrutan de un merecido descanso pero sigue “echando una mano” a los hijos y cuidando de los nietos con asiduidad. Ellas, pues son en su mayoría mujeres, son el último eslabón en esta cadena que tejen las tradiciones orales.

Yo ya he cumplido con mi tarea empoderando a esos niños eternos y haciéndoles reflexionar sobre la importancia de su labor ; ahora les toca a ellos recuperar el espacio compartido y hacer que  esas viejas canciones vuelvan a sonar en los hogares y en los centros escolares.

Os dejo aquí el enlace de un blog en el que comparten su experiencia en el taller de “Matarile”

Don Ramón : un Amigo de Papel

21 Dic

201610301759210Hay libros que te llegan a las manos y sientes  el deseo inmediato de acariciarlos: recorrer con las yemas de los dedos el contorno de las figuras, sentir la calidez de sus colores y deslizarte sin prisas por su  brillante cubierta.

Esto nos ocurre con “Don Ramón”,  el último libro publicado por la editorial Amigos de Papel con textos de Alberto Sobrino e ilustraciones de Cecilia Moreno.

 Nubes de color verde, un sol espléndido y un trío de pájaros con un sombrero entre las patas nos saludan desde la cubierta  animándonos a sumergirnos en la historia. De su protagonista solo sabemos que lleva sombrero, un enorme sombrero que aparece y desaparece entre las páginas sirviendo de hilo conductor en esta historia.

¿Pero quién es “Don Ramón”?. Para descubrirlo tendremos que  atravesar paisajes de colores contundentes, planos, que juegan con el contraste y la simplicidad de las figuras, tan del gusto de los más pequeños: árboles, bancos, casas y distintos animalillos nos van haciendo avanzar en esta historia de intriga en un intento de descubrir la identidad de Don Ramón.

El diálogo entre texto e ilustración facilita el diálogo con el lector: en cada página una pregunta y una respuesta en imágenes, un juego de descarte, de análisis, una mirada atenta.  Don Ramón no vive en una casa grande, ni vive en el mar, ni es fuerte, nos aclara el texto en una alternancia de colores en la grafía  que refuerzan la idea de conversación.

“Don Ramón” es un libro para leer en compañía, con los ojos bien abiertos y los dedos dispuestos a señalar como una flecha. Un libro que invita a  descubrir en cada página y  nos permite ir construyendo poco a poco al personaje a través de lo que es y de lo que no es. Un libro interactivo que no precisa de la tecnología para hacer  al  lector protagonista también de  la narración.

En las últimas páginas conocemos a Don Manuel, el mejor amigo de Don Ramón, y estamos a punto de colocarle el sombrero. ¡¡Pero  Don Manuel tiene ya una bonita gorra y unas gafas oscuras!!. Y es que  Don Manuel, el mejor amigo de Don Ramón, es ciego .

Confieso  que soy especialmente sensible al tema de la ceguera y que valoro los libros que permiten  a los niños empatizar con las personas que tienen discapacidad visual, pero me ha sorprendido gratamente esta propuesta  dirigida a los más pequeños. Nunca es pronto para descubrir a los niños las dificultades que entrañan el día a día para personas que tienen mermadas algunas de sus capacidades, pero hay que saber adaptar el mensaje al interlocutor y pocas veces se consigue con la naturalidad y eficacia que lo hace este libro. Solo  una editorial como Amigos de Papel, tan concienciada con el tema de la discapacida, podría haber contado  una historia con tanta sensibilidad, una historia que divierte y enseña y  nos descubre cosas entre sonrisa y sonrisa.

Si queréis conocer algún título más sobre este  tema, pinchad aquí.

Pajaritos y pajarracos: LIJ en familia

4 Dic

pajarracosDurante los días 2/3 de diciembre la literatura infantil y juvenil ha tendido voz en la Térmica en un encuentro con un divertido título que pretendía enrolar a “pájaros” de todos los tamaños en la aventura de leer. Son pocos las ocasiones que desde las instituciones se organizan actividades pensadas para la familia y mucho menos con la lectura como eje vertebrador, así que comenzamos felicitando a la Diputación de Málaga y  a Pedro Ramos, responsable del evento, por la magnífica idea.
Lamentablemente la información no me llegó a tiempo y solo pude asistir a la jornada del sábado que se inició con Pablo Albo y su humor trepidante y continuó con la conversación a tres bandas entre el escritor malagueño Pablo Aranda y Ana Alcolea y Álvaro García Hernández, premio Cervantes Chico y Gran Angular respectivamente, que nos hablaron de la necesidad de tener un bagaje lector sólido para adentrarse en la aventura de escribir. Me gustó descubrir las distintas maneras en las que se enfrentaban a la escritura: dejándose llevar por la propia narración en el caso de Ana Alcolea o partiendo de la elaboración del personaje al que situaba mentalmente en distintas situaciones para darle coherencia y verisimilitud en el caso de Álvaro. Los trucos que permiten enganchar al lector y la importancia de los pequeños detalles fueron también otras de las claves de su intervención.
Antonio R. Almodóvar y Marisa López Soria nos hablaron sobre el papel de la mujer en la literatura, de distintas versiones de los cuentos clásicos en las que, junto a las historias estereotipadas que todos conocemos, coexisten en nuestra tradición oral muchos ejemplos en los que la mujer es la que tiene la llave para resolver no solo sus propios conflictos sino de ayudar a otros en sus dificultades.
Escuchar a Rodríguez Almodóvar significa reencontrarse con el asombro, descubrir nuevos matices en las historias de siempre y sentirse privilegiada por poder seguir aprendiendo de nuestro eterno recopilador que tiene en su conversación el poso de la sabiduría popular.
Marisa López Soria nos dejó con ganas de escuchar su libro “La princesa de la nube” y con una profunda reflexión sobre el carácter retrógrado de muchas de las novelas dirigidas a los jóvenes en las que la figura femenina es sumisa, débil y dependiente, o por el contrario, se disfraza de hombre para abordar los problemas desde una perspectiva masculina. Es lamentable que la sabiduría de la mujer, la inteligencia para resolver conflictos desde una óptica femenina no quede reflejada en la literatura, y no solo en la juvenil.
Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez pusieron el acento en las emociones y en la forma en que estas nos hacen amar la lectura. Confieso que acudí esperanzada de llevarme un listado de libros “infalibles” para fidelizar lectores pero agradezco, y mucho, ese modo reposado y reflexivo con el que encararon la ponencia “Entre la realidad y la emoción”. Coincido con ellos en decir que sin emoción no hay aprendizaje y que es necesario que la lectura nos cale, nos conmueva y sobre todo, nos plantee preguntas. La literatura que no nos cambia de algún modo no cumple su función.
Cerramos con una dosis de humor e ingenio de la mano del Hematocrítico y su “Feliz feroz”. Puedo imaginar el privilegio que supone para sus alumnos tener un profesor que los hace reír a diario y que ha descubierto lo sencillo que resulta enseñar entre carcajadas.
Sus libros son necesarios, tremendamente necesarios, en un momento en el que mucha de la literatura dirigida a los más pequeños está contaminada por un excesivo afán pedagógico que hace que el aprendizaje pretendido pierda efectividad. Divertir, enganchar a la lectura y al mismo tiempo, descubrir sin esfuerzo cómo funciona el mundo; enseñando, sí, como siempre han hecho las historias, pero sin perder ni un ápice de diversión. El Hematocrito tiene la frescura y el aire transgresor de nuestro admirado Roald Dahl.
Espero que iniciativas como estas se repitan en nuestra ciudad y que podamos volver a beber de las mejores fuentes.

Leer en clase: consejos para docentes

17 Sep
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Cecile Mancion

Hace unos años recibí alborozada la noticia de que se iba a establecer un tiempo de lectura obligatoria en los colegios; que las palabras lectura y obligación vayan unidas no es algo que me guste, pero pensé que podía ser una oportunidad para dar relevancia al hecho de leer, para compartir lecturas y comentarios y construir poco a poco esa deseable comunidad de lectores.

En algunos centros aprovecharon la obligatoriedad de la norma para animar a sus alumnos a que llevaran su libro favorito a clase y utilizaran esa hora para continuar con la lectura. Los profesores daban ejemplo  haciendo  otro tanto y convirtiéndose en modelos a imitar por sus alumnos. Ya he recogido en este blog alguna experiencia en este sentido. A veces convertir la lectura en un hecho extraordinario es tan simple como hacer que suene una campanita a lo largo de los pasillos anunciando  que se inicia un tiempo de lectura libre dentro de las paredes del colegio, sonido que puede escucharse en el momento más inesperado y que es recibido siempre con alborozo por parte de los alumnos.

Pero por desgracia, en otros centros de enseñanza,  los profesores aprovechan para corregir exámenes y  los alumnos para terminar tareas o centrarse en sus libros de texto rompiendo con el  espíritu lúdico  de esa propuesta de lectura. Me gusta pensar que son minoría y que la mayor parte de los docentes utilizan este tiempo para leer a sus alumnos: elegir un texto adecuado y darle forma es la mejor manera de crear afición por la lectura. A veces, un mismo libro es el  que acompaña a lo largo del curso a los alumnos, suspendiéndose su lectura diaria en un momento álgido de la narración. Otras veces es un poema, un relato corto o un fragmento que sirve como detonante del deseo y anima a los alumnos a interesarse por el título. En cualquier caso, es un momento  deseado por todos, una práctica  eficaz y sencilla que  podemos llevar a cabo en nuestra clase.

Conozco a una profesora de la universidad de Málaga, Isabel Borda Crespo, que lee a sus alumnos de magisterio diariamente un álbum ilustrado. Con este simple gesto está despertando entre ellos el gusto por un género que les va a resultar muy útil cuando ejerzan la docencia, y al mismo tiempo, les da a conocer una serie de títulos que podrán utilizar con sus futuros alumnos. Sé que están tremendamente agradecidos por esa lectura diaria.

¿Y a los adolescentes, nos atrevemos a leerles a ellos también?. Por supuesto, quizá son  los más necesitados de ese espacio de sosiego que se crea con la lectura en voz alta, rompiendo el ritmo vertiginoso que las nuevas tecnologías imprimen en su día a día. Mi experiencia es que escuchan con atención, que les gusta que  les lean y que debemos de aprovechar ese momento para animarlos a compartir sus propias lecturas. Recomiendo a menudo “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano  y el de “Ajuar funerario” de Fernando Iwasaki, recopilación de relatos cortos en los que el humor y lo macabro van de la mano y que por su brevedad se adapta a los   escasos tiempos que permiten las apretadas programaciones.

Os animo a que leáis a diario a vuestros alumnos a lo largo de este curso, que recuperéis esa vieja práctica,  estoy convencida de que esta buena rutina dará sus frutos.

Lectura Fácil: un proyecto solidario

25 Jul

 LFlogo-lf_57EiLQR“La lectura tiene que ser accesible para toda la sociedad”

                              Manifiesto de la UNESCO

Leer es una habilidad imprescindible para poder acceder al conocimiento, desenvolvernos en sociedad o sumergirnos en una buena historia.

La lectura es un acto cotidiano que realizamos sin ser conscientes de su transcendencia, quizá porque vivimos en una sociedad en la que el analfabetismo está prácticamente erradicado.Sin embargo las estadísticas nos dicen que más de un 30% de la población tienen dificultades lectoras, es decir, carecen de las destrezas necesarias para disfrutar del placer de la lectura, acceder a distintos tipos de textos y comprender lo que estos significan.

Estamos hablando de un colectivo mucho más amplio del que podíamos pensar en un principio: inmigrantes que están iniciándose en el aprendizaje de un nuevo idioma, personas mayores que ven mermadas sus capacidades con el transcurso de los años, disléxicos y personas con trastornos de aprendizaje, discapacitados psíquicos, auditivos y un amplio grupo de analfabetos funcionales que, si bien conocen el código escrito, su falta de hábito lector les dificulta la comprensión de aquello que leen y se ven abocados al fracaso escolar.

A menudo, los que nos consideramos lectores competentes nos hemos enfrentado a un formulario o un texto que no hemos sabido descifrar….¿recordáis la sensación de impotencia, la necesidad de ayuda en esos momentos?. Pues esa es la realidad cotidiana de una parte importante de la población.

Las asociaciones de Lectura Fácil están luchando contra esa “discriminación textual” elaborando textos que resulten accesibles para ese vasto colectivo con dificultades. Son textos muy visuales, con amplios márgenes, estructuras lineales y lenguaje sencillo que permiten avanzar en el desarrollo de las competencias lectoras en unos casos, siendo una herramienta de integración y autoafirmación en otros.

Las personas que forman parte de esas asociaciones están convencidas de la necesidad de democratizar el acceso a la lectura, sin exclusiones, y para ello no solo elaboran textos adaptados sino que realizan una labor de acompañamiento incentivando, animando y allanando el camino que  lleva hacia una lectura autónoma.

Leer es como subir una escalera; si el primer peldaño es demasiado alto podemos desistir y resignarnos a no alcanzar la cumbre o, por el contrario, buscar una escalera más pequeña y una mano que nos ayude a mantener el equilibrio. Los que estamos convencidos de la importancia de leer debemos unir esfuerzos para que nadie se vea excluido, así que tendamos la mano y difundamos este generoso proyecto.

Recetas para cocinar lectores

20 Jun
Oliver Jeffers

Oliver Jeffers

A menudo me preguntan si hay una receta mágica para animar a leer a los niños y jóvenes y no soy capaz de dar una respuesta concreta, pero siempre he pensado que un buen mediador de la lectura es como un buen cocinero que partiendo de un mismo ingrediente sabe crear un menú diferente, sazonar, elaborar salsas, entender que cada plato necesita un tiempo de cocción y saber que cada comensal es único.

Os dejo aquí algunos de los trucos que me ayudan en mi “cocina de lectores”:

  • Buenos libros, que mantengan el interés a lo largo de las páginas, que tengan ritmo, emoción y verdad. El mercado editorial es muy amplio y como mediadores hemos de leer mucho para hacer una selección personal de textos para compartir. Insisto en lo de personal: buscar en la red, dejarnos aconsejar por nuestro librero o tener en cuenta la opinión de los expertos es importante pero la última palabra la tenemos nosotros.
  • Entusiasmo y cariño: son estos ingredientes imprescindibles. Si estamos convencidos de la importancia de nuestra labor y del valor del texto que compartimos, acompañando todo eso con una buena dosis de cariño, el éxito está garantizado.
  • Escucha: tener en cuenta lo que les gusta a nuestros alumnos e hijos, hacerlos partícipes de la actividad y no meros espectadores, dejarles expresar sus opiniones y tomar nota de ellas para futuros encuentros.
  • Entender que el libro es desplegable, que sus páginas abren ante nosotros caminos infinitos y que  cada uno de ellos nos conduce a un lugar diferente. Dejarnos llevar por el camino y prestar atención a lo que el libro  nos susurra entre líneas.
  • Hacer lecturas en voz alta y cuidar la forma en que damos vida a un texto. No importa la edad de nuestros oyentes, nuestra voz es nuestra mejor aliada a la hora de provocar el deseo de leer.
  • Animarlos a que escriban: que cambien el final, den forma a sus impresiones o se carteen con los personajes de las historias. La escritura es una manera de reflexionar sobre lo leído. Nada de tediosos resúmenes que matan el placer de leer, a veces basta solo una palabra para evocar con emoción un libro, un pequeño diario de lecturas para recordar.

           Seguro que vosotros tenéis muchos más trucos para compartir…espero vuestros comentarios.

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