Libros por un tubo: jóvenes booktubers

19 Jul

Este año iniciamos desde las Bibliotecas Municipales de Málaga un taller dirigido a alumnos de secundaria y bachillerato que pretendía implicar a algunos chicos en la tarea de promocionar la lectura entre sus compañeros.

Las redes sociales forman parte de la cotidianidad del alumnado y aliarnos con ellas podría resultar una buena estrategia. El compromiso y colaboración de los docentes con los responsables del proyecto en bibliotecas ha sido imprescindible y, a pesar de las dificultades que muchas veces supone sacar a un grupo durante tres sesiones del instituto, contamos con unos profesores entusiastas e implicados que han hecho posible la culminación exitosa del taller.

Partimos de unas estadísticas que nos situaron en la realidad lectora de la juventud española e iniciamos un sondeo entre los participantes sobres sus gustos, títulos y géneros preferidos: el resultado fue muy variado ya que junto a auténticos devoradores de libros encontramos otros que se limitaban (y con esfuerzo) a las lecturas obligatorias de clase.

Con ayuda de los bibliotecarios seleccionamos un montón de libros juveniles de demostrado éxito entre los lectores adolescentes y sembramos una mesa con las propuestas: títulos sugerentes, cubiertas atractivas y lecturas al azar de resúmenes argumentales hicieron que picaran el anzuelo y que más de uno se fuera con un libro bajo el brazo. Primer objetivo conseguido.

Les propusimos que eligieran un título de su gusto y que pensaran las razones por las que recomendar su lectura, razones personales, subjetivas, sin trabas de ningún tipo. A partir de ahí, y tras darles a conocer a algunos booktubers de estilos muy distintos, estructuramos el contenido de la reseña y los chicos elaboraron su esquema con la lectura seleccionada.

Tras unas nociones básicas de actuación ante la cámara y de cómo grabar un vídeo, los participantes trabajaron por equipos grabando y editando los vídeos de forma autónoma; vídeos que compartimos en la última sesión y que despertaron el interés por los libros recomendados.

Confieso que inicié el taller con muchas incertidumbres, incertidumbres que se fueron disipando a medida que avanzábamos en las sesiones. Hay jóvenes que leen y lo hacen con criterio, que huyen de las imposiciones a las que se ven sometidos con las lecturas obligatorias y que les gusta compartir aquello que les ha emocionado por cualquier motivo. También esta experiencia me ha puesto en contacto con docentes magníficos que realizan una labor de escucha del alumnado, seleccionando títulos que compaginan sus intereses con la calidad literaria. La importancia de su labor como mediadores en la lectura es imprescindible, y en muchos casos, la única posibilidad que van a tener algunos de entrar en contacto con la literatura.

Os dejo el enlace de la página de Bibliotecas Municipales de Málaga con una muestra del buen hacer de estos chicos y chicas que han participado en el taller de “Libros por un tubo” con la petición de que lo compartáis, y sobre todo, de que os dejéis seducir por sus recomendaciones.

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Historia de un pulóver azul

16 Dic

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A mi abuela Dominga, tejedora de afectos.

 

Yo tenía una abuela que tejía sentada en una mecedora; desmadejaba la lana con mi ayuda formando un ovillo perfecto del que asomaba un hilo mágico que guardaba mil formas secretas .

La abuela de Nando, el protagonista de nuestra historia, también teje. Cuando se enteró de que Nando estaba ya en camino compró una madeja del color del mar y no tuvo prisa en empezar la tarea, porque sabía que crecer requiere su tiempo y ella quería un jersey para abrigar el futuro.

A Nando lo conocemos en la portada de “Historia de un pulóver azul”, un libro de la editorial Milenio con textos de Florencia Gattari e ilustraciones Albert Asensio. Confieso que no pude resistirme a nadar en ese azul con el que el libro nos recibe,  ni a recorrer las palabras de esta historia intimista que relata con extraordinaria sensibilidad el vínculo especialísimo que se establece entre abuelos y nietos.

Elsa, la abuela de Nando, tejía y destejía mientras Nando cumplía años escuchando sus palabras y anhelando ese jersey que la abuela tenía siempre entre las manos.

“Tejo una tibieza
para cuando escuches cosas que no te gusten,
un pruebodenuevo
para cuando se te escape el pis en la cama
y dos puntos de paciencia
para cuando estés apurado por ser grande”

Teje la abuela Elsa la lana y los afectos y así lo muestran las ilustraciones de Albert Asensio, que sabe subrayar los gestos y el cariño con una paleta mínima de colores que potencian el efecto poético del texto. El texto, sencillo e inteligente, nos deja frases que uno necesita anotar para que no caigan en el olvido, metáforas que nos hacen pensar  en el transcurso del tiempo, en el futuro, en aquello que pasará y que el pequeño aún ignora, palabras que “hablan como el mar cuando uno se acerca: con un rumor que no se distingue, pero se entiende:”

En su tercer cumpleaños Nando recibe por fin el pulóver de Elsa y descubre que es cómodo como una casa y abriga, incluso, cuando la abuela ya no está.

El pulóver de la abuela Elsa enreda la lana y las palabras, palabras imprescindibles para crecer fuerte: tibieza que nos ayuda a recordar que somos queridos, pruebodenuevo para perseverar y enfrentar los fracasos de la vida y paciencia, porque no todo se consigue en un instante.

Adoro a esta abuela tan real, que calza zapatillas cómodas y batita de flores, que mira a su nieto como solo las abuelas saben hacer y cuyo regazo es el lugar más cálido y seguro del mundo. Me gusta este Nando de pelos tiesos que crece de página en página y  aprende  que su abuela estará siempre  acurrucada en sus recuerdos.

Un libro para regalar a grandes y pequeños, a todas las abuelas y nietos del mundo. Un libro para leer sin prisas y releer mil veces , un libro sutil y tierno que nos ayuda a no olvidar.

“El coleccionista de besos”: la vida en las ventanas.

15 Nov

Besos“Tengo 18 años. Soy un extraterrestre. Mis padres no son mis padres. Estoy seguro. Cuando estoy en mi habitación, cuando ellos creen que estoy estudiando, me conecto a internet. La vida es más real cuando estás enchufado.”

Así comienza el libro “El coleccionista de besos” de Pedro Ramos, publicado en la colección Periscopio de Edebé. Un libro que compartimos en la tertulia de la librería Rayuela de Málaga y que ha contado con el aplauso unánime de todos los contertulios. Pocas veces ocurre eso.

El libro nos narra la historia de IAN, un joven con Trastorno de Espectro Autista (TEA) que se enamora de una alumna de intercambio italiana y al que le resulta mucho más fácil relacionarse a través de los mensajes de texto que en el cara a cara.

IAN colecciona besos, besos ajenos que cuelga en las redes sociales y que representan todo aquello que él no puede  alcanzar: son besos de otros, esos otros de los que le gustaría formar parte.

Las redes sociales, los juegos de ordenador y las relaciones artificiales que se generan en las pantallas son el eje vertebrador de esta historia que nos sumerge de golpe en el mundo de IAN, un joven diferente, como todos lo somos de alguna manera, que busca desesperadamente ser un igual entre sus iguales. No siempre le resulta sencillo: su sinceridad sin matices, su manera directa de enfrentarse a las cosas y de decirlas le generan a menudo conflictos en un mundo que no está acostumbrado a la franqueza. IAN es honesto, inteligente  y está enamorado. IAN es un personaje de carne y  hueso en cuyos pensamientos nos vemos sumergidos  desde la primera página. Vivimos en la cabeza de IAN y sufrimos y gozamos al ritmo de su corazón. Las relaciones familiares, el acoso, la soledad y los miedos adolescentes aparecen reflejados en estas páginas, pero también lo están el amor, el coraje y la superación de las propias limitaciones.

“El coleccionista de besos” es una novela sin fisuras, ágil y fácil de leer,  en la que vemos plasmadas las vivencias de la juventud actual con personajes a los que uno puede reconocer en cualquier instituto de la ciudad. No hay tiempo para el aburrimiento, nos dejamos arrastrar por el ritmo de la historia deseando saber qué le ocurre a nuestro protagonista. Con la noche de San  Juan como escenario mágico asistimos al inesperado desenlace de esta novela con el sabor agridulce que nos dejan los buenos libros, anhelando seguir a IAN más allá de la última página.Pedro

Pedro Ramos es un escritor sólido, dedicado plenamente a la labor de creación que compagina con  talleres de escritura y de promoción cultural. Habla de su trabajo diario con pasión: se soñaba escritor y su sueño se ha hecho realidad. Sus novelas están teniendo una enorme aceptación entre los jóvenes porque el autor se encuentra muy cercano a sus inquietudes, los escucha y plasma con acierto aquello que le cuentan. Acaba de publicar una novela para adultos, “Tres mil noches con Marga” que espera impaciente en mi mesilla de noche para ser disfrutada, de eso estoy segura.

Por una mosca de nada: humor encadenado

5 Nov

moscaHay libros que te guiñan desde la portada, que te sonríen y llaman tu atención vistiéndose de verde y animándote a descubrir qué se esconde en su interior. Esto ocurre con el álbum de Canicabooks, “Por una mosca de nada”, escrito por Gracia Iglesias con ilustraciones de Ana Gómez , una invitación a la lectura incluso antes de abrir el libro.

“Por una mosca de nada” es una historia encadenada, rimada e ilustrada, nacida para hacernos reír. Narra las desventuras del vecino de arriba, que tuvo la desgracia de comerse una mosca viva y que acudió a su doctor a buscar la solución….a partir de ahí, una serie de remedios insólitos van armando una de esas retahílas a las que son tan aficionados los pequeños, acompañando al ingenioso texto una poderosa ilustración que multiplica el efecto humorístico de la historia. Ojos sorprendidos, doloridos, asustados, bocas que se abren en ángulos imposibles, animales que se suceden ensartados por la rima y un final sorprendente que hace que se agrande también nuestra sonrisa , esto es lo que atesora la última publicación de Canicabooks, una editorial que nos tiene acostumbrados a la calidad de su edición : libros que resultan irresistibles no solo por su contenido, sino por la textura de sus páginas, el placer de recorrer la suavidad de su portada y lo cuidado de cada pequeño detalle que hablan del buen hacer de su editora.

Confieso que entre esta mosca y yo el flechazo fue instantáneo ; ocupa ya  un lugar de privilegio en mi maleta viajera y estoy convencida de que provocará las delicias de los más pequeños. Hay ingenio tanto en el texto como en las imágenes. Resulta un placer leerlo en voz alta porque hay ritmo y música en  las palabras y  permite a los niños  participar en la narración . En medio de tantos libros sesudos y políticamente correctos escritos para aburrir a los niños, agradezco que lleguen a mis manos historias como esta, que cumple con creces el objetivo primordial de la literatura: deleitar.

Auguro muchos éxitos a este álbum, sucesivas reediciones y quizá la búsqueda desesperada del último ejemplar por parte de padres, maestros o narradores que seguro estarán tan contentos como yo de haber descubierto este maravilloso álbum.
¡¡Gracias Canicabooks!!

Mujeres a pie de letra: escritoras por la igualdad

23 Sep

Mónica Carretero

La Biblioteca Nacional celebra el 15 de octubre el Día de las Escritoras, en esta ocasión bajo el lema  “rebeldes y transgresoras”. Una celebración necesaria si nos fijamos en la clara situación de desigualdad en la que se encuentran las mujeres respecto a sus homólogos masculinos en cuanto a reconocimientos y premios: trece mujeres frente a los cien hombres que han recibido el Premio Nobel,  cuatro escritoras frente a los treinta y siete escritores que han logrado el Premio Cervantes y  también una escasísima presencia de mujeres escritoras en el Premio Nacional de Narrativa.

Los números cantan, o mejor dicho,  nos hacen llorar o al menos reflexionar sobre la invisibilidad de las mujeres también en el ámbito literario. Y no estamos hablando del pasado, aún en nuestros días sigue existiendo un trato discriminatorio incluso entre escritoras de éxito. Nuestra reconocidísima  y multimillonaria J. K. Rowling , autora de Harry Potter, se vio aconsejado por sus editores a firmar con las iniciales para evitar que los lectores más jóvenes rechazaran su fantástica obra por estar escrita por una mujer. Quiero pensar que las nuevas generaciones no tienen miras tan estrechas, pero resulta indignante que esos planteamientos se den en nuestros días.

Si preguntamos a niños y jóvenes sobre qué escritoras conocen, muy pocos son capaces de relacionar más de dos o tres nombres en el mejor de los casos. Centenarios como el de Gloria Fuertes, que rescataron su obra y dieron a conocer su vida, hacen que este sea uno de los nombres que repiten los jóvenes….¿pero cuántas escritoras siguen sin aparecer en los libros de texto, siguen siendo unas desconocidas para la gran mayoría o continúan ocultas tras sus seudónimos en la actualidad?. Como decía Virginia Wölf, una de las pioneras en poner su firma a pie de escrito, “anónimo es un nombre de mujer”.

El taller “Mujeres a pie de letra” quiere sumarse a esta jornada reivindicativa de la Biblioteca Nacional presentando a distintas escritoras, nacionales y extranjeras, que crearon personajes femeninos alejados de los estereotipos: protagonistas inteligentes, fuertes y voluntariosas que saben lo que quieren y  son capaces de luchar para conseguir sus objetivos….reales como la vida misma.

Convencida del poder transformador de los libros, “Mujeres a pie de letra” quiere provocar la reflexión sobre el poder de la literatura como instrumento de transmisión de roles , analizar textos e ilustraciones y colocar en el lugar que corresponde a tantas autoras que han luchado con sus historias por una sociedad igualitaria.

Nombrar para  darles existencia: ¡va por ellas!.

 

“El mar”: un libro para sumergirse.

6 Jul

Este año hemos tenido el privilegio en la tertulia de la librería Rayuela de contar con la presencia de Patricia Gª Rojo, autora de “El mar”, publicado por SM y por el que recibió el premio Gran Angular en el 2015.

Patricia es cercana y desborda entusiasmo. Habla de la literatura y de  jóvenes lectores con conocimiento de causa ya que es profesora en un IES en Fuengirola y contagia la pasión que siente por los libros, propios y  ajenos, dejándonos un buen listado de recomendaciones.

El libro que nos reunió, “El mar”, es una invitación a sumergirnos en su aventura desde la cubierta: una cuidadísima edición con solapas desplegables y troquelados que nos permiten curiosear en ventanas y fondos marinos de un azul intenso y que nos adentra, adelantándose a las palabras, en una historia fresca y original en la que fantasía y realismo han conseguido un raro equilibrio.

“Vivo en un tejado, tengo un barco hecho en su mayor parte de corcho, una piedra mágica y una novia que no me lo creo.
Aunque esto no siempre ha sido así.
Por eso lo cuento”

 Así inicia el protagonista y narrador esta historia que tiene como escenario una ciudad sumergida en la que sus habitantes ocupan las azoteas para sobrevivir. Un escenario fantástico poblado por seres de carne y hueso, tan reales, que resulta muy sencilla la identificación desde las primeras páginas del libro.

Rob, nuestro protagonista, es un héroe cotidiano que ignora su propia valía y que está enamorado de una chica que le resulta inalcanzable. Rob perdió a sus padres cuando el mar lo inundó todo, se dedica a la caza de tesoros, y  vive arropado por sus amigos en esa comunidad de los tejados en la que hay que luchar a diario y donde también existen los desencuentros. De la mano de Rob vamos conociendo a los distintos personajes y descubriendo su particular forma de vida. Las descripciones que aparecen en el libro son de una enorme plasticidad, haciéndonos evocar nuestras propias inmersiones en el agua y el asombro mil veces renovado frente a la inmensidad del mar.

Un día , Rob encuentra una piedra mágica que va a cambir su existencia y que  desencadena una serie de peripecias que nos mantienen en vilo hasta conocer el desenlace.

Confiesa la autora que convive con sus protagonistas a diario y los imagina reaccionando ante determinadas situaciones; esta convivencia produce en el lector esa sensación de verosimilitud que caracteriza a los buenos libros y que convierte en reales a los personajes de papel.

La estructura del texto, distribuida en 100 capítulos breves, confiere al mismo agilidad y fluidez, encontrándonos al final del mismo casi sin darnos cuenta. Una última sorpresa nos aguarda antes de cerrar el libro: una doble página en la que, en formato cómic, podemos identificar a golpe de vista a los habitantes de esta singular ciudad. Nacho Pangua ha representado con sencillez y acierto los distintos personajes, y lo único que lamento es  haber descubierto estas imágenes al terminar mi lectura.

El amor, la amistad, la aventura y la magia están presentes en este libro que te hace reír a carcajadas , y sobre todo,  soñar, soñar  con una sociedad diferente en la que la felicidad se encuentre en las cosas más sencillas.

Una lectura refrescante para estos días de verano. Una autora a tener en cuenta.

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El principito: viaje al centro del corazón

3 Jun

Este año celebramos en las Bibliotecas Municipales de Málaga el 75 aniversario de la publicación de “El principito” con un taller dirigido a adolescentes de los centros educativos de la ciudad.

Confieso que me acerqué de nuevo al libro con una cierta precaución, temiendo por un lado que la lectura adulta del mismo me desilusionara, y por otro, que hubiera quedado obsoleto como ha ocurrido con otros títulos leídos en mi infancia. Por suerte, esta lectura hecha a la luz de la experiencia me ha resultado tremendamente placentera y permitido descubrir, ahora sí, la profundidad de su mensaje.

“El principito”, escrito e ilustrado por Antoine de Saint- Exupéry durante una estancia en Nueva York, nos habla de un viaje, de un camino que todos recorremos y que nos lleva desde la infancia a la madurez. Un camino que nos obliga a dejar parte del equipaje y a reflexionar sobre aquellas cosas realmente importantes que debemos llevar en la maleta.

El pequeño príncipe mira el mundo de los adultos con ojos de asombro, sin entender lo absurdo del comportamiento humano, los afanes que mueven a los mayores y que, desde la sabia perspectiva de la infancia, carecen de sentido.

Hay mucho del autor en estas páginas: la referencia al desierto y el accidente que llevó a Saint Exúpery al borde de la muerte; la rosa, reflejando la compleja relación que mantuvo con su esposa Consuelo Suncín y sobre todo, la actitud vital de un hombre que vivió siempre al límite su pasión de volar, y que quizá por ello, supo distinguir lo esencial de lo superfluo y poner en boca de sus personajes frases que nos hace pensar.

Las adicciones, el trabajo alienante, el afán de poder o dinero no son por desgracia lacras de otros tiempos, están presentes en la sociedad actual, con otras caretas y otras formas, pero igualmente tristes. Los chicos han sabido descubrir las conexiones que tiene esta historia con su propia vida, reflexionar sobre la vanidad que hay en las redes sociales, la prisa que marca nuestro día a día y la fragilidad de las relaciones humanas.

Quizá debamos  los adultos volver a leer “El Principito” como han hecho los chicos y rescatar al niño que fuimos, recordar el placer de descubrir, amar sin condiciones, buscar tiempo para la amistad y reír como hace nuestro protagonista.

Argumentos para los no lectores

24 Mar

El 27 de febrero asistí a la Jornada Presente y Futuro del Libro y la Lectura en la Biblioteca Nacional y pude escuchar una vez más  a José Antonio de Marina. Asistir a una conferencia de Marina es abrir una ventana, aprender a mirar las cosas de otra forma y asombrarse una vez más con la capacidad de este hombre de mente lúcida para adaptarse a las nuevas circunstancias y hacernos reflexionar.

Todos sabemos que frente a una minoría en lento crecimiento, la mayor parte de nuestros adolescentes no se acercan a los libros más allá de las lecturas obligatorias de la escuela y ya no les valen los viejos argumentos de que la lectura es una fuente de placer y diversión porque hay otros muchos medios para cultivar el hedonismo que requieren un esfuerzo mínimo por parte de nuestros jóvenes: redes sociales, videojuegos y series televisivas han copado el espacio que ocupaban antes los libros.

Los niños no duermen siesta, ni los veranos son eternos como eran antes. Ahora todo va a un ritmo mucho más vertiginoso y resulta complicado encontrar un espacio de quietud para dedicarlo al arte de la lectura. Debemos inventar nuevas estrategias para convencer a los jóvenes, no sólo de la bondad, sino de la necesidad de leer.

Debemos leer porque a través de la lectura enriquecemos nuestro lenguaje y eso nos permite desenvolvernos con seguridad en el mundo. Quién se apropia del lenguaje tiene la capacidad de convencer, de argumentar y de matizar. El pensamiento toma forma en la palabra, y si no necesitamos la lectura para divertirnos, sí necesitamos las palabras para vivir, para comunicarnos y yo diría que para ser.

El pensamiento es lo que nos diferencia de los animales no racionales, y también el lenguaje nos aleja de estos, pues nos permite comunicarnos más allá de nuestras necesidades y pulsiones básicas. Hablamos y pensamos o pensamos y hablamos…importante establecer el orden en este tándem.

Necesitamos leer, del mismo modo en que necesitamos conversar, para hacer nuestras las palabras y descubrir las sutilezas del propio pensamiento. Las palabras nos empoderan, y aquél que se adueñe de ellas tendrá la posibilidad de establecer relaciones personales más sólidas en las que las emociones puedan expresarse sin provocar confusión. Como dice J. A. de Marina, los fracasos en las relaciones, tanto personales como sociales, son consecuencia de la falta de palabras: fracasan las parejas, los negocios o las políticas porque las partes no hablan o lo hacen de forma imprecisa.

Sentirnos dueños de las palabras nos permite ir configurando no solo el mundo personal más rico, además determina nuestra postura ante la sociedad y nuestra forma de relacionarnos con el otro. El lenguaje coloquial es limitado y necesitamos leer para acceder al lenguaje literario que nos proporciona un vocabulario más amplio, más exacto y más hermoso con el que vestir nuestros pensamientos. Estoy convencida de que el contacto temprano con el lenguaje poético proporciona a los niños una actitud diferente ante la vida, la posibilidad de vislumbrar otros mundos más allá de la realidad, a veces poco amable, que les toca vivir.

Y junto a este argumento irrefutable que nos da Marina, debemos saber que la lectura nos proporciona también un espacio de silencio necesario para poder crecer. Frente al ruido permanente que nos rodea, las interrupciones constantes de los wasaps o las llamadas telefónicas, la lectura ha de reivindicarse como un lugar de sosiego y reposo en el que poder descubrirnos y dialogar con nosotros mismos. Resulta significativo el hecho de que estén proliferando espacios pensados para esa lectura silenciosa, lugares en los que el único requisito es el de dejar apagados ( y fuera de la estancia pediría yo)los dispositivos móviles para poder encontrarnos a solas con las páginas.

Quizá estos argumentos sigan sin ser suficientes para las nuevas generaciones, pero ningún joven puede negar la realidad de que seguimos necesitando las palabras para enamorar a pesar de la importancia que esta sociedad da a la imagen.  Esgrimamos pues este argumento y crucemos los dedos para que vuelvan la mirada hacia los libros.

Oficio de poeta: tejer desde la mirada

20 Ene

Metáfora en la Biblioteca Escolar del IES Belén, Málaga

Acabo de terminar una maratoniana semana de talleres de poesía visual con alumnos de ESO y Bachillerato. Confieso que me ha dado pena que finalizara porque me resultan especialmente gozosos estos encuentros y no dejo de sorprenderme con la profundidad y belleza de algunas de las respuestas de los alumnos.

Muy pocos jóvenes se confiesan lectores de poesía: “no entiendo”, “me aburre” o “no dice nada que me interese” son algunas de las frases que se repiten al inicio de cada sesión, así que voy a sintetizar los argumentos que llevo en mi maleta para intentar desmontar este posicionamiento antipoético.

– Punto número uno: la poesía tiene un itinerario personalísimo que va del corazón a la cabeza. De la misma manera que nos abandonamos a una melodía y llega a conmovernos, podemos abandonarnos a las palabras y sentirlas antes de entender su significado. Incluso me atrevo a decir que esto no siempre es necesario.

– Punto número dos: un libro de poesía no se lee de un solo golpe. Ha de estar al alcance de la mano, abrirlo cuando se necesite y volver más de una vez sobre los versos para empaparnos de su esencia.

– Punto número tres: la poesía es un juego y con espíritu lúdico debemos acercarnos a ella. El poeta revuelve los adjetivos, cambia el orden de las palabras y nombra de forma diferente con intención de sorprender al lector.

– Punto número cuatro: la poesía es la matemática del lenguaje, el arte de la palabra exacta, aquella que sintetice con precisión lo que el poeta quiere expresar. Palabras contundentes que acaricien o golpeen.

– Punto número cinco: lo que realmente distingue al poeta es la mirada.

Y es precisamente la mirada el punto de partida de nuestro taller.

¿Cómo es la mirada del poeta?

El poeta mira con la curiosidad de un niño que está estrenando el mundo.
El poeta mira con detenimiento sin dejarse arrastrar por el vértigo de la vida.
El poeta coloca su torre de vigía cada vez en un lugar porque aprendió que cada luz, cada distancia, nos da una perspectiva distinta de las cosas.
El poeta se fija en el detalle porque sabe que la más mínima muesca puede marcar la diferencia.
El poeta tiene una mirada profunda, araña la piel de lo que ve hasta llegar al corazón de las cosas.
El poeta, este poeta sin prisas, cierra los ojos para ver mejor en su interior y después establecer alianzas sutiles entre lo que ve dentro y lo que ve fuera.

Y desde esta doble mirada, los alumnos,  poetas en ciernes, tejen sus versos para contar y contarse.
Un placer recorrer estos caminos con vosotros.Gracias.

“Leer te da vidas extras”: planes que hacen soñar

13 Sep
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Lena Vargas Afanasieva

Desde mayo contamos con un Plan Nacional de Lectura, que bajo el hermoso título de “Leer te da vidas extras”, pretende potenciar las actuaciones en torno al libro y a la lectura hasta el año 2020. Confieso que me  ilusionó tanto la idea de todo un país implicado en la tarea de formar lectores que me he puesto a soñar…

Sueño con la implicación de todas las administraciones, remando juntas y en la misma dirección con el objetivo de hacer, de esta nuestra España, una nación lectora.

Sueño con la elaboración de Planes Locales de Lectura que apoyen, doten y coordinen proyectos en torno al libro y la lectura en municipios de todo el país.

Sueño con profesores que lean con entusiasmo a sus alumnos, cumpliendo con el  deber  principal de todo docente: provocar el gusto por la lectura.

Sueño con familias unidas en torno a un libro, acudiendo a librerías y bibliotecas para escoger historias para compartir.

Sueño con clubes de lectura en bibliotecas, centros escolares, asociaciones y en cualquier otro espacio físico o virtual donde sea posible el diálogo.

Sueño con una lectura accesible para todos, convencida de que no hay herramienta más integradora e inclusiva que la lectura.¡¡Viva la “Lectura Fácil”!!.

Sueño con empresas que se impliquen en este Plan Lector y que no sólo ejerzan labores de mecenazgo, sino que den ejemplo promoviendo actividades que tenga al libro como protagonista.

Sueño con que las pantallas y las ondas se llenen de programas culturales en los que libros y lectores sean los protagonistas.

Sueño con versos que me seduzcan en todos los rincones, escritos en bolsas del supermercado, azucarillos o paneles de publicidad.

Sueño con que proyectos como el de Casas Lectoras de Madrid se extiendan por todo el país, pues son un ejemplo de buen hacer y de colaboración institucional.

Sueño con rostros emocionados escuchando  historias de boca de un narrador, como ocurre cada año en el Maratón de Cuentos de Guadalajara, de Baeza o de Benalmádena.

Sueño con que se afiancen los vínculos entre bibliotecas públicas y centros escolares construyendo una base sólida para una nueva sociedad lectora.

Sueño con libros en los escaparates, en tiendas de ropa o carnicerías : libros junto al pan nuestro de cada día.

Sueño con la apertura de nuevas librerías en las ciudades, convertidas en espacios vivos de encuentro e intercambio de lectores.

Sueño con jóvenes que utilicen las redes para hablar de aquello que leen y que cuelguen en Instagram imágenes con el libro como protagonista.

Sueño en viajar en autobús y no ver el rostro de los viajeros porque lo tienen sumergido en un libro o en un periódico.

Sueño con que se multiplique el número de seguidores de blogs como el de Anatarambana, BiblioabrazoDónde Viven los Monstruos o Soñando Cuentos  porque eso significará que cada vez somos más los interesados en aprender sobre libros y estrategias lectoras.

Sueño con cuentacuentos voluntarios que vayan al encuentro de los chicos en sus barrios,  para descubrirles las mil vidas que esconden los libros.

Sueño con recuperar tradiciones orales en residencias de mayores o Escuelas de Adultos, porque no hay mejor libro que el que se escribe y transmite de una generación a otra.

Sueño con bibliotecas escolares que sean realmente el corazón de la escuela, dotadas del  personal necesario para desarrollar su labor y que las BE andaluzas sean modelo a imitar en el resto del territorio nacional.

Sueño con grupos de cooperación bibliotecaria que puedan realizar campañas conjuntas en pro del hábito lector rentabilizando medios y multiplicando resultados.

Sueño con que el mundo editorial siga creciendo y pariendo libros de calidad que formen lectores exigentes y críticos.

Sueño con miles de álbumes ilustrados, poblados de imágenes que maravillen a lectores de todas las edades.

Sueño con bebés inscritos en la biblioteca al tiempo que nacen y que lleven en la canastilla su primer libro.

Sueño con que los escritores sean reconocidos y gocen de la popularidad de la que gozan los deportistas.

Sueño con jóvenes que viajen de la pantalla al libro, porque entre el  cine y la literatura hay una vía  de doble sentido.

Sueño con que se multipliquen instituciones y asociaciones como La FGSR, la Fundación Alonso Quijano o La casa de Tomasa porque su labor es imprescindible.

Sueño con que crezca el número de lectores de poesía y que cada vez seamos más los que nos asomemos a un poema para descubrirnos.

Sueño con políticos, cantantes y jugadores de fútbol que comenten sus lecturas en las entrevistas y visiten los colegios para hablar de aquellos libros que le cambiaron la vida.

Sueño con que miremos hacia aquellos países que son ejemplo de sociedad lectora y aprendamos de lo que ellos hacen.

Sueño con redes sociales que estallén como polvorín y prendan entre sus seguidores la pasión por  leer.

Sueño con sembrar libros, sumar sueños y enriquecer el contenido a este Plan Nacional que sólo tendrá sentido si unimos esfuerzos y entendemos que esta es una labor de equipo en la que todos sumamos con nuestras iniciativas.

Sueño y quiero realidades.

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