Día de la Lectura en Andalucía

16 Dic

Celebrando el Día de la Lectura en Andalucía 2020

Pablo Aranda: un escritor con voz de niño

18 Oct
Pablo Aranda, con su inseparable Turrón, al que dedica su nuevo libro infantil, 'Las gafas azules'. /SUR
Imagen del Diario SUR

Este verano  falleció el escritor malagueño Pablo Aranda. Con su pérdida nos quedamos sin el novelista que nos regaló tan buenos momentos de lectura. Perdimos  al gestor cultural que facilitó en nuestra ciudad encuentros con los libros y el pensamiento, realizados siempre desde la cercanía y la naturalidad.  Su familia y  amigos lo echarán de menos de una forma que duele, estoy convencida. Y los que tuvimos la suerte de conocerlo y coincidir con él en esta Málaga que tanto amaba echaremos de menos su sonrisa siempre franca, su acogida cálida, la sencillez a la hora de hablar, el humor siempre a flor de piel y esa forma de interesarse realmente por lo que opinaban sus lectores.

De Pablo quedan muchas cosas en nuestro recuerdo y también sus libros: sus novelas y artículos para adultos y las historias infantiles protagonizados por Fede, un personaje al que hemos visto crecer a lo largo de estos años. “Fede quiere ser pirata”, “El colegio más raro del mundo” y “Las gafas azules”, los dos primeros con las ilustraciones de Esther Gómez Madrid y el último con las de Alejandro Villén, artistas que suman con su imágenes un plus a estas historias.

No resulta sencillo lograr dar una voz verosímil a un niño, muchos grandes escritores lo han intentado y pocas veces se ha hecho con acierto. No ocurre esto con Fede: con él entramos directamente en el universo infantil, en las preguntas encadenadas y sus ilógicas conclusiones, en esa mirada asombrada con la que los niños se enfrentan al mundo. Fede existe y nos invita a acompañarlo en sus trasiegos cotidianos, en las cosas que le pasan a diario en el cole, en casa, con sus amigos.

No hay aventuras extraordinarias sino la extraordinaria aventura de vivir. Fede nace  en una casa feliz, en una escuela sin problemas, en un mundo amable. Son libros escritos para divertir, que es el primer objetivo de una historia para niños, pero eso no significa que no nos hagan reflexionar. La integración, la discapacidad, el miedo a sentirse diferente  son algunas de los temas que aparecen en los libros de Fede y lo hacen con la naturalidad con la que se entrelazan en la vida diaria , huyendo de esa intención moralizante y pedagógica que impregna la literatura infantil de la última década.

Fede desmenuza las palabras, las mezcla y desordena en una ingeniosa recreación del lenguaje. Dice lo que piensa sin filtros con una espontaneidad que nos recuerda a la de Celia, Manolito Gafotas o el pequeño Nicolás.

Pablo Aranda confiesa en sus entrevistas que comenzó inventando esas historias para sus hijos, lo mismo que le ocurrió a Roald Dahl, y que se divertía compartiendo aventuras con ellos. Ellos fueron sus críticos más severos y sus consejos ayudaron, sin duda, a que Fede sea un niño de verdad.

Fede sonríe como Pablo  y como Pablo utiliza las palabras para hacernos felices. Ingenio y humor,  ingredientes de los que estaba hecho nuestro autor.

Gracias Pablo, hasta siempre.

Historias de cuarentena: la vida en los títulos

3 Abr

Una de las cosas que nos ha regalado este encierro es tiempo: tiempo para perderlo o para ganarlo, para hacer cosas pendientes o simplemente para gastarlo con generosidad en aquello que nos apetecen sin sentir ningún tipo de remordimiento.
Pasamos más horas leyendo y también frente a las pantallas; descubrimos nuevas páginas, compartimos contenidos y nos dejamos sorprender por algunas de las propuestas que aparecen en las redes. Por una de estas ventanas me llegó unaidea original y que me hizo más atractiva la tarea de ordenar mi biblioteca: una historia narrada con los títulos de los libros.
Mi casa se ha ido vaciando de novelas: el espacio es limitado y cada vez son más los libros infantiles que llenan mis estanterías. Guardo solo las imprescindibles, aquellos títulos a los que sé voy a volver y  me da consuelo saberlos cerca.
Y guardo mis libros de poesía .Casi todos. Me cuesta desprenderme de ellos porque recurro a sus páginas  para curar heridas, encontrar sosiego y descubrirme entre sus versos. Por eso quiero tenerlos a mano, como un botiquín de urgencias que tengo que abrir de vez en cuando.
Con ellos he montado una historia de cuarentena. Me sirvió hacerlo y os invito a que hagáis otro tanto.
Ánimo. Un abrazo.

Mariló Berdú se suma al reto

 

Lola Podadera

 

Ana Velasco

Lecturas contra el coronavirus

24 Mar

Corren tiempos difíciles, la humanidad se enfrenta a una amenaza ante a la que se siente indefensa y no le queda más remedio que confiar en que las medidas de aislamiento y el buen hacer de los sanitarios nos mantengan a salvo. La pandemia nos ha aislado del mundo y confinado a un espacio familiar, más íntimo y reducido, en el que tendremos que aprender a hacer nido de nuevo. Y es grato estar en el nido, pero a menudo sentimos  que nuestras alas están atadas y nos asomamos a la ventana (la real y la virtual) con nostalgia de ese mundo que está más allá. Añoramos poder sumergirnos en ese mar que asoma por la terraza, el  abrazar a aquellos con los que hablamos por Skype  o compartir un brindis  en la barra de algún bar: pero  hay un cristal sanitario que nos separa de todo eso.

Solo los libros, los buenos libros,  son capaces de eliminar esas barreras. No hay límite entre ficción y realidad, hay  textos que consiguen hacernos olvidar nuestro presente y  entrar a formar parte de otra historia, que no es nuestra pero que la convertimos en  nuestra, acompasando el paso y el corazón al ritmo que marca la lectura. No hay límites en ese vuelo, atravesamos en sus hojas los países y los siglos, las barreras de idiomas y los ambientes sociales. Podemos cumplir años o vernos arrastrados de nuevo  a la edad de la inocencia,  y todo, con el simple gesto de pasar una página. Las editoriales lo saben y han empezado a ceder de forma altruista sus últimas novedades conscientes del inestimable valor del libro en estas circunstancias.

En este parón forzoso hemos recuperado el tiempo para la lectura, desplazada a un segundo plano por el vértigo diario, y puesta en primera fila como medio para combatir el aislamiento. Al lado de las clases virtuales de yoga o bricolaje , de músicas en directo y aplausos en las ventanas, los clubes de lectura en la red, las presentaciones on line de libros y las vídeo recomendaciones van proliferando y , me ilusiona pensar,  se está construyendo una red lectora que puede transformar este encierro en una oportunidad de leer por fin  esos libros eternamente aplazados y , lo más importante, propiciar también el encuentro humano con otros lectores.

Poemas compartidos para celebrar el Día de la Poesía anunciando esa primavera que ha llegado aunque no la hayamos recibido con la alegría de otros años.  Narradores que comparten generosos sus historias y alegran el encierro de los niños transportándolos durante unos minutos a mundos sin paredes. Cadenas de recomendaciones que van creando lazos y descubriendo nuevos títulos, etiquetas en redes sociales y fotografías con textos que nos han hecho vibrar. Bibliotecas que siguen acogiendo a sus usuarios con originales concursos que les hacen sentir que no están solos.

Padres que leen a sus hijos, abuelos que emulan a Gianni Rodari y que aprovecha la charla telefónica para compartir cuentos. Historias incompletas en la red que invitan, al modo de los antiguos seriales, a elegir cómo continuará el relato junto a propuestas creativas de la mano de la Fundación Rafaél Pérez Estrada.

Siempre envidié esos tiempos en los que los lectores de cualquier lugar se sentían hermanados por las lecturas comunes, por  ese canon literario que  incorporaban  a su bagaje y  en muchos casos también a su equipaje. Los lectores se reconocían y tendían puentes entre ellos con las palabras de los autores que admiraban. El hecho de ser lectores los unía.

Quizá este parón nos permita emular a esos viajeros románticos y logremos estrechar lazos entre los que amamos la lectura. Creemos cadenas lectoras, recomendemos, prestemos compartamos pasiones…al fin y al cabo, la pasión es lo que mueve el mundo. No dejemos que el mundo se pare aunque nos toque quedarnos  en casa.

Gianni Rodari: el juego de imaginar

28 Feb

 

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“La fantasía no es un lobo malo al cual hay que tener miedo, ni un delito que haya que vigilar constantemente, sino un mundo extraordinariamente rico y marginado de una forma estúpida”.

Gianni Rodari

 

Este año celebramos el centenario del nacimiento de Gianni Rodari, pedagogo y escritor que revolucionó el mundo de la educación y que sigue siendo un referente a pesar de los años transcurridos. Adelantado a su tiempo, fue consciente de lo encorsetado de los planes de estudio y de la poca libertad que tenía el alumno para poder expresar aquello que le pasaba por la cabeza. Y decidió cambiarlo.

Finalizó sus estudios de magisterio muy joven  y comenzó a colaborar en distintos diarios donde  pronto descubrió el placer de escribir para los más pequeños: retahílas, cancioncillas de corte  popular y cuentos breves y humorísticos que enseguida tuvieron una gran aceptación. Con sus historias a cuestas comenzó a recorrer las escuelas y a observar qué es lo que les gustaba a los niños: les preguntaba, se fijaba en aquello  que les hacía reír y tomaba notas para escribir uno de sus libros más representativos: “La Gramática de la Fantasía”.

Rodari sabía que todos los niños nacen artistas y que el sistema educativo va castrando ese impulso inicial que hay en nosotros buscando una uniformidad que tiene color gris; pero él  quería una escuela de colores, por eso escribió su “Gramática de la fantasía”, un auténtico manual de la creatividad que consigue que parezca un juego fácil el difícil oficio de escribir.

Son muchos los libros de Rodari y todos tienen la puerta abierta para que el lector pueda pasar. Algunos puedes comenzar a leerlos y detenerte en cualquier punto de la narración permitiendo que sea otro el que  continúe; otros son cuentos clásicos que pervierte y mezcla provocando la indignación y la carcajada de los más pequeños. “Cuentos largos como una sonrisa” o “Cuentos por teléfono”, tan cortitos como una conversación telefónica. “Cuentos escritos a máquina” donde el lector puede elegir entre distintos finales y, en cualquier caso, cuentos donde siempre está garantizada la sorpresa. La transgresión, la crítica  y el humor son los ingredientes de estas historias donde nada es lo que parece y lo insólito vive agazapado entre las situaciones más triviales.

Recibió en el año 1970 el premio H. C. Anderesen, el Nobel de las letras infantiles, como justo reconocimiento a su trayectoria.

Después de recorrer  escuelas y bibliotecas con mi taller “Gianni Rodari; el juego de imaginar” y compartir actividades de creación con grandes y pequeños, he aprendido que una palabra es suficiente para desencadenar una historia, que a veces pueden llover albóndigas o aparecer una jirafa en la venta  y que resulta tremendamente divertido cambiar un poco el mundo y  pensar “¿qué pasaría si…?”.

Gianni, gracias por invitarnos a jugar contigo.

“Lo que sabe Alejandro” : filosofía cotidiana.

27 Oct

“Ya me cansé de que las personas mayores me digan que yo no sé nada de la vida, así que voy a escribir todo lo que he visto con mis propios ojos y oído con mis oídos.”

Con esta declaración de principios comienza el libro “Lo que sabe Alejandro” de Andrés Pi Andreu e ilustraciones de Luis Castro Enjamio, un acierto más de la editorial Milenio.

Alejandro, como yo lo estuve en tiempos, está harto de que no se tenga en cuenta su opinión. Ser pequeño no significa ser ignorante y él está dispuesto a dejar constancia de todo aquello que sabe; lo va a hacer de una forma ordenada a lo largo de 99  breves capítulos numerados , tal y como le enseñaron en el cole.

En el número 0 Alejandro nos habla de sí mismo :”Yo soy un niño y tengo ocho años y medio. Me llamo Alejandro y quiero ser astronauta”. Confieso que me encanta esa concisión y la manera en que nuestro protagonista nos va desvelando página a página los detalles de su universo. No necesita muchas palabras para que nos hagamos una idea clara de cómo es aquello que lo rodea: la calle que empieza en la puerta y la ventana , que tiene bordillos y niños que corren…El abuelo que pasea con auriculares o ese padre de fin de semana que ha dejado de llamarse “Nenito” para pasar a ser Ernesto simplemente.

“Lo que sabe Alejandro” es un original y divertidísimo tratado filosófico aún sin proponérselo.

Alejandro, como todos los niños, se hace múltiples preguntas y encuentra respuestas para la mayor parte de ellas. Observa la realidad y saca sus conclusiones, es original en sus razonamientos y nos hace reflexionar a los mayores sobre esa forma manida que tenemos de mirar el mundo.

La mirada de Alejandro es curiosa y atenta, se fija en el detalle, ve más allá de lo que todos vemos y aprecia la sutileza de un gesto, un olor o un objeto cambiado de lugar. Sabe del poder de las palabras y las explica a su manera: “Ironía” se usa cuando la vecina tiene dos coches pero no sabe conducir o cuando tu papá trabaja en una heladería y no te gusta el helado”. Convierte a Caperucita Roja en Raperucita Coja y se divierte enormemente buscando significados nuevos a las viejas palabras.

Es nuestro Alejandro un poeta espontáneo que sabe que cada lugar tiene su lluvia diferente. “En casa de papá Ernesto llueve con mucho escándalo sobre las tejas de cinc, en mi casa llueve en silencio y despacito , a través de la cortina , y en el parque llueve a cántaros, como si el aguacero tuviera escondida entre las nubes una bocina grande por donde sale su música de viento, agua y tambor.”

Padres, amigos, profesores, abuelos, vecinos y algún que otro animalillo pueblan el mundo de Alejandro. También habitan entre sus páginas la ternura, el sentido del humor y la sorpresa, convirtiendo su lectura en  un auténtico placer. Pocas veces nos encontramos con una voz infantil que nos resulte verosímil, pero sin duda alguna, Andrés Pi Andreu lo ha conseguido en este singular libro.

No puedo dejar de mencionar la ilustración de Luis Castro, que a pesar de la sobriedad del color y lo sencillo de su línea, matiza y añade valor al texto en una perfecta sincronía con las palabras.

“Lo que sabe Alejandro” está lleno de sugerencias para prolongar la lectura más allá de las páginas. Es una estupenda elección para compartir lectura a lo largo del curso y elaborar con nuestros hijos o alumnos un cuaderno propio en el que quede recogida su personalísima visión del mundo.

Hagámoslo, no olvidemos que crecen demasiado deprisa.

Biblioteca familiar: toda una vida

27 Ago

Este verano me ha tocado la emotiva y extenuante tarea de desocupar la casa de mis padres.

Los que han pasado por esta experiencia saben de lo que hablo: detrás de cada objeto, cajón, o  fotografía se encuentran agazapados los recuerdos y uno siente,  cuando  desecha alguno, que está cometiendo una pequeña traición. Mis padres han vivido en un lugar hermoso  y eran hermosos también los objetos  y  libros que los rodearon  conformando, del mismo modo que lo hacía el mundo que se asomaba por las ventanas, nuestro paisaje vital.

Desprenderme de los libros ha resultado difícil, algunos títulos los he tenido frente a mí  a lo largo de muchos años y desechar “El ajedrez es un juego fácil”, “Los que vivimos” o “Cuerpos y almas” ha supuesto una  pequeña quiebra con cada título. No importa que nunca jugara al ajedrez ni que la letra de “Cuerpos y almas” sea ya demasiado pequeña para mis cansados ojos: abandonarlos duele.

Detrás de las colecciones de Salgari o el Coyote veo a mi padre-niño absorto en sus aventuras y sigo escuchando la voz de mi madre cuando abro un libro de poesía y los versos de Machado me susurran al oído. A  veces un título me sorprende por lo insólito y recuerdo que en tiempos de lectura voraz y bolsillo ajustado, los libros se compraban al peso y  en ese kilo cabía un poco de todo.

Pasar las páginas de “Alrededor del mundo” me retrotrae a las tardes compartidas con mi abuelo, que me enseñaba lo extrañas y maravillosas que podían resultar otras culturas y me animaba a buscar en el atlas dónde estaban esos remotos lugares de los que el libro hablaba.

Libros también para mirar, deleitándome junto a mi madre ante la explosión de color de los impresionistas, descubrir que se puede “pintar” el aire en “Las Hilanderas”  o transportarnos de la mano de Cusachs al corazón de una batalla sin sufrir ni un solo rasguño.

Primeras páginas que hablan en sus dedicatorias de amistad y admiración, muchas veces acompañadas de cartas de agradecimiento de las que se dejaban copia para dar relevancia a la historia compartida.

Premios Nobel y Clásicos Españoles en papel de biblia y lomos de cuero. Agatha Christie, obras completas encuadernadas en rojo y la colección de RTVE de libros de bolsillo que se desencajan al pasar las primeras páginas: todos formando un anárquico ejército  entre los que resultaba milagroso encontrar un título concreto.

Historia. Historias. La heroica historia familiar. Historia de España. Historia universal. Historias íntimas  y personales. Historias de guerras y de descubrimientos. Biografías. La misma historia contada por bandos distintos.

Tropezar con un libro de Gila y volver a reír con sus viejos chistes; latir una vez más con la primera frase de “Guerra y Paz”: humor y amor compartiendo estante y dándonos lecciones de vida.

Buscar sin resultado una novelita que se llamaba “Bajo el cielo del Oeste” y alegrarme de no encontrarla: quizá Eugène, mi primer amor literario, no estuviera a la altura de mi recuerdo.

Y descubrir en cada estantería la curiosidad insaciable de mis padres que atesoraron meticulosamente todo lo publicado sobre temas de interés personal, con anotaciones,  páginas señaladas y comentarios sobre lo que en ellas aparecían. Ellos están allí, entre las líneas, escribiendo otra historia que nos pertenece a mí y a todos mis hermanos y que he releído con atención  y emoción  en estos días.

Soy consciente de que todos esos libros no pueden encontrar cobijo en nuestras casas de ahora, pero me gusta proporcionarles nuevas vidas poniéndolos en manos de aquellos  que puedan apreciarlos. Está resultando también una tarea hermosa esa de buscarles acomodo y encontrar otros lugares donde vuelvan a ser felices porque, estoy convencida, en casa de mis padres  lo fueron.

 

 

 

 

 

Libros por un tubo: jóvenes booktubers

19 Jul

Este año iniciamos desde las Bibliotecas Municipales de Málaga un taller dirigido a alumnos de secundaria y bachillerato que pretendía implicar a algunos chicos en la tarea de promocionar la lectura entre sus compañeros.

Las redes sociales forman parte de la cotidianidad del alumnado y aliarnos con ellas podría resultar una buena estrategia. El compromiso y colaboración de los docentes con los responsables del proyecto en bibliotecas ha sido imprescindible y, a pesar de las dificultades que muchas veces supone sacar a un grupo durante tres sesiones del instituto, contamos con unos profesores entusiastas e implicados que han hecho posible la culminación exitosa del taller.

Partimos de unas estadísticas que nos situaron en la realidad lectora de la juventud española e iniciamos un sondeo entre los participantes sobres sus gustos, títulos y géneros preferidos: el resultado fue muy variado ya que junto a auténticos devoradores de libros encontramos otros que se limitaban (y con esfuerzo) a las lecturas obligatorias de clase.

Con ayuda de los bibliotecarios seleccionamos un montón de libros juveniles de demostrado éxito entre los lectores adolescentes y sembramos una mesa con las propuestas: títulos sugerentes, cubiertas atractivas y lecturas al azar de resúmenes argumentales hicieron que picaran el anzuelo y que más de uno se fuera con un libro bajo el brazo. Primer objetivo conseguido.

Les propusimos que eligieran un título de su gusto y que pensaran las razones por las que recomendar su lectura, razones personales, subjetivas, sin trabas de ningún tipo. A partir de ahí, y tras darles a conocer a algunos booktubers de estilos muy distintos, estructuramos el contenido de la reseña y los chicos elaboraron su esquema con la lectura seleccionada.

Tras unas nociones básicas de actuación ante la cámara y de cómo grabar un vídeo, los participantes trabajaron por equipos grabando y editando los vídeos de forma autónoma; vídeos que compartimos en la última sesión y que despertaron el interés por los libros recomendados.

Confieso que inicié el taller con muchas incertidumbres, incertidumbres que se fueron disipando a medida que avanzábamos en las sesiones. Hay jóvenes que leen y lo hacen con criterio, que huyen de las imposiciones a las que se ven sometidos con las lecturas obligatorias y que les gusta compartir aquello que les ha emocionado por cualquier motivo. También esta experiencia me ha puesto en contacto con docentes magníficos que realizan una labor de escucha del alumnado, seleccionando títulos que compaginan sus intereses con la calidad literaria. La importancia de su labor como mediadores en la lectura es imprescindible, y en muchos casos, la única posibilidad que van a tener algunos de entrar en contacto con la literatura.

Os dejo el enlace de la página de Bibliotecas Municipales de Málaga con una muestra del buen hacer de estos chicos y chicas que han participado en el taller de “Libros por un tubo” con la petición de que lo compartáis, y sobre todo, de que os dejéis seducir por sus recomendaciones.

Historia de un pulóver azul

16 Dic

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A mi abuela Dominga, tejedora de afectos.

 

Yo tenía una abuela que tejía sentada en una mecedora; desmadejaba la lana con mi ayuda formando un ovillo perfecto del que asomaba un hilo mágico que guardaba mil formas secretas .

La abuela de Nando, el protagonista de nuestra historia, también teje. Cuando se enteró de que Nando estaba ya en camino compró una madeja del color del mar y no tuvo prisa en empezar la tarea, porque sabía que crecer requiere su tiempo y ella quería un jersey para abrigar el futuro.

A Nando lo conocemos en la portada de “Historia de un pulóver azul”, un libro de la editorial Milenio con textos de Florencia Gattari e ilustraciones Albert Asensio. Confieso que no pude resistirme a nadar en ese azul con el que el libro nos recibe,  ni a recorrer las palabras de esta historia intimista que relata con extraordinaria sensibilidad el vínculo especialísimo que se establece entre abuelos y nietos.

Elsa, la abuela de Nando, tejía y destejía mientras Nando cumplía años escuchando sus palabras y anhelando ese jersey que la abuela tenía siempre entre las manos.

“Tejo una tibieza
para cuando escuches cosas que no te gusten,
un pruebodenuevo
para cuando se te escape el pis en la cama
y dos puntos de paciencia
para cuando estés apurado por ser grande”

Teje la abuela Elsa la lana y los afectos y así lo muestran las ilustraciones de Albert Asensio, que sabe subrayar los gestos y el cariño con una paleta mínima de colores que potencian el efecto poético del texto. El texto, sencillo e inteligente, nos deja frases que uno necesita anotar para que no caigan en el olvido, metáforas que nos hacen pensar  en el transcurso del tiempo, en el futuro, en aquello que pasará y que el pequeño aún ignora, palabras que “hablan como el mar cuando uno se acerca: con un rumor que no se distingue, pero se entiende:”

En su tercer cumpleaños Nando recibe por fin el pulóver de Elsa y descubre que es cómodo como una casa y abriga, incluso, cuando la abuela ya no está.

El pulóver de la abuela Elsa enreda la lana y las palabras, palabras imprescindibles para crecer fuerte: tibieza que nos ayuda a recordar que somos queridos, pruebodenuevo para perseverar y enfrentar los fracasos de la vida y paciencia, porque no todo se consigue en un instante.

Adoro a esta abuela tan real, que calza zapatillas cómodas y batita de flores, que mira a su nieto como solo las abuelas saben hacer y cuyo regazo es el lugar más cálido y seguro del mundo. Me gusta este Nando de pelos tiesos que crece de página en página y  aprende  que su abuela estará siempre  acurrucada en sus recuerdos.

Un libro para regalar a grandes y pequeños, a todas las abuelas y nietos del mundo. Un libro para leer sin prisas y releer mil veces , un libro sutil y tierno que nos ayuda a no olvidar.

“El coleccionista de besos”: la vida en las ventanas.

15 Nov

Besos“Tengo 18 años. Soy un extraterrestre. Mis padres no son mis padres. Estoy seguro. Cuando estoy en mi habitación, cuando ellos creen que estoy estudiando, me conecto a internet. La vida es más real cuando estás enchufado.”

Así comienza el libro “El coleccionista de besos” de Pedro Ramos, publicado en la colección Periscopio de Edebé. Un libro que compartimos en la tertulia de la librería Rayuela de Málaga y que ha contado con el aplauso unánime de todos los contertulios. Pocas veces ocurre eso.

El libro nos narra la historia de IAN, un joven con Trastorno de Espectro Autista (TEA) que se enamora de una alumna de intercambio italiana y al que le resulta mucho más fácil relacionarse a través de los mensajes de texto que en el cara a cara.

IAN colecciona besos, besos ajenos que cuelga en las redes sociales y que representan todo aquello que él no puede  alcanzar: son besos de otros, esos otros de los que le gustaría formar parte.

Las redes sociales, los juegos de ordenador y las relaciones artificiales que se generan en las pantallas son el eje vertebrador de esta historia que nos sumerge de golpe en el mundo de IAN, un joven diferente, como todos lo somos de alguna manera, que busca desesperadamente ser un igual entre sus iguales. No siempre le resulta sencillo: su sinceridad sin matices, su manera directa de enfrentarse a las cosas y de decirlas le generan a menudo conflictos en un mundo que no está acostumbrado a la franqueza. IAN es honesto, inteligente  y está enamorado. IAN es un personaje de carne y  hueso en cuyos pensamientos nos vemos sumergidos  desde la primera página. Vivimos en la cabeza de IAN y sufrimos y gozamos al ritmo de su corazón. Las relaciones familiares, el acoso, la soledad y los miedos adolescentes aparecen reflejados en estas páginas, pero también lo están el amor, el coraje y la superación de las propias limitaciones.

“El coleccionista de besos” es una novela sin fisuras, ágil y fácil de leer,  en la que vemos plasmadas las vivencias de la juventud actual con personajes a los que uno puede reconocer en cualquier instituto de la ciudad. No hay tiempo para el aburrimiento, nos dejamos arrastrar por el ritmo de la historia deseando saber qué le ocurre a nuestro protagonista. Con la noche de San  Juan como escenario mágico asistimos al inesperado desenlace de esta novela con el sabor agridulce que nos dejan los buenos libros, anhelando seguir a IAN más allá de la última página.Pedro

Pedro Ramos es un escritor sólido, dedicado plenamente a la labor de creación que compagina con  talleres de escritura y de promoción cultural. Habla de su trabajo diario con pasión: se soñaba escritor y su sueño se ha hecho realidad. Sus novelas están teniendo una enorme aceptación entre los jóvenes porque el autor se encuentra muy cercano a sus inquietudes, los escucha y plasma con acierto aquello que le cuentan. Acaba de publicar una novela para adultos, “Tres mil noches con Marga” que espera impaciente en mi mesilla de noche para ser disfrutada, de eso estoy segura.

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